¿AGUIRRE VS CASTRO?
El PP de Madrid, al servicio de Esperanza Aguirre, ha sacado las uñas contra Pedro Castro con motivo de una inapropiada frase, aunque no grave, pronunciada en un foro vecinal por el alcalde de Getafe. Y digo que la suya no es una frase grave —aunque comprendo que haya molestado— porque inmediatamente después de conocer su repercusión el propio alcalde getafense pidió reiteradas disculpas, primero vía Ayuntamiento como alcalde de su ciudad y, después, vía blog personal, como mero ciudadano.
Pero a la presidenta de Madrid no le basta y ha iniciado una operación de acoso y derribo contra Pedro Castro en el ámbito de la Federación Española de Municipios y Provincias, exigiendo su dimisión como presidente de la misma, en una decisión a la que le encuentro, al menos, dos motivaciones:
A) Reflotar su arruinada imagen pública tras la espantada de Bombay.
B) Demostrar su fuerza ante el resto de las federaciones del PP.
Castro, por supuesto, no debería dimitir. No por unas declaraciones por las que se ha disculpado, reiteradamente. Otra cosa es que le hubiera sumado algún comportamiento partidista en el ejercicio de su responsabilidad, como favorecer a los ayuntamientos gobernados por el PSOE y discriminar a los que están regidos por el PP. Pero eso no ha sucedido —incluso ha obtenido del Gobierno 8.000 millones como financiación adicional para todos los municipios, de uno y otro color político— y las palabras se las lleva el viento, sobre todo si se rectifican por escrito.
Cometería un grave error el PSOE si no cerrase filas con Pedro Castro. Quizás algún socialista pueda mostrarse dubitativo por interesarle también la presidencia de la FEMP —aquí todos tenemos el colmillo retorcido—, para él mismo o para algún “compañero/a de sensibilidad”, pero lo conveniente en este momento es estar con Castro hasta las últimas consecuencias.
Porque si Pedro Castro dimitiese por un quítame allá una frase inapropiada, no sólo se iniciaría una espiral de difícil freno —ya veo decenas de periodistas tratando de grabar las frases extemporáneas de nuestros alcaldes cuando hablan ante los suyos—, sino que se estará alimentando el poderío político de Esperanza Aguirre en su organización.
Por cierto: no estaría de más que Aguirre pidiera perdón a la sociedad madrileña por escaparse de la India dejando en tierra a sus compañeros de viaje. Al igual que la petición de disculpas de Castro, sería un gesto por su parte...