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ME SABE MAL, el blog de @Franesco

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PALABRA DE OBAMA

PALABRA DE OBAMA

Barack Obama, ya al frente de los Estados Unidos, se presentó ayer al mundo con su primer discurso presidencial. El siguiente:

 

Queridos conciudadanos:

 

Me presento aquí hoy humildemente consciente de la tarea que nos aguarda, agradecido por la confianza que habéis depositado en mí, conocedor de los sacrificios que hicieron nuestros antepasados. Doy gracias al presidente Bush por su servicio a nuestra nación y por la generosidad y la cooperación que ha demostrado en esta transición.

 

Son ya 44 los estadounidenses que han prestado juramento como presidentes. Lo han hecho durante mareas de prosperidad y en aguas pacíficas y tranquilas. Sin embargo, en ocasiones, este juramento se ha prestado en medio de nubes y tormentas. En esos momentos, Estados Unidos ha seguido adelante, no sólo gracias a la pericia o la visión de quienes ocupaban el cargo, sino porque Nosotros, el Pueblo, hemos permanecido fieles a los ideales de nuestros antepasados y a nuestros documentos fundacionales. Así ha sido. Y así debe ser con esta generación de estadounidenses.

 

Es bien sabido que estamos en medio de una crisis. Nuestro país está en guerra contra una red de violencia y odio de gran alcance. Nuestra economía se ha debilitado enormemente, como consecuencia de la codicia y la irresponsabilidad de algunos, pero también por nuestra incapacidad colectiva de tomar decisiones difíciles y preparar a la nación para una nueva era. Se han perdido casas; se han eliminado empleos; se han cerrado empresas. Nuestra sanidad es muy cara; nuestras escuelas tienen demasiados fallos; y cada día trae nuevas pruebas de que nuestros usos de la energía fortalecen a nuestros adversarios y ponen en peligro el planeta.

 

Estos son indicadores de una crisis, sujetos a datos y estadísticas. Menos fácil de medir pero no menos profunda es la destrucción de la confianza en todo nuestro territorio, un temor persistente de que el declive de Estados Unidos es inevitable y la próxima generación tiene que rebajar sus miras. Hoy os digo que los problemas que nos aguardan son reales. Son graves y son numerosos. No será fácil resolverlos, ni podrá hacerse en poco tiempo. Pero debes tener clara una cosa, América: los resolveremos.

 

Hoy estamos reunidos aquí porque hemos escogido la esperanza por encima del miedo, el propósito común por encima del conflicto y la discordia. Hoy venimos a proclamar el fin de las disputas mezquinas y las falsas promesas, las recriminaciones y los dogmas gastados que durante tanto tiempo han sofocado nuestra política.

 

Seguimos siendo una nación joven, pero, como dicen las Escrituras, ha llegado la hora de dejar a un lado las cosas infantiles. Ha llegado la hora de reafirmar nuestro espíritu de resistencia; de escoger lo mejor que tiene nuestra historia; de llevar adelante ese precioso don, esa noble idea, transmitida de generación en generación: la promesa hecha por Dios de que todos somos iguales, todos somos libres, y todos merecemos una oportunidad de buscar toda la felicidad que nos sea posible.

 

Al reafirmar la grandeza de nuestra nación, sabemos que esa grandeza no es nunca un regalo. Hay que ganársela. Nuestro viaje nunca ha estado hecho de atajos ni se ha conformado con lo más fácil. No ha sido nunca un camino para los pusilánimes, para los que prefieren el ocio al trabajo, o no buscan más que los placeres de la riqueza y la fama. Han sido siempre los audaces, los más activos, los constructores de cosas -algunos reconocidos, pero, en su mayoría, hombres y mujeres cuyos esfuerzos permanecen en la oscuridad- los que nos han impulsado en el largo y arduo sendero hacia la prosperidad y la libertad.

 

Por nosotros empaquetaron sus escasas posesiones terrenales y cruzaron océanos en busca de una nueva vida. Por nosotros trabajaron en condiciones infrahumanas y colonizaron el Oeste; soportaron el látigo y labraron la dura tierra. Por nosotros combatieron y murieron en lugares como Concord y Gettysburg, Normandía y Khe Sahn. Una y otra vez, esos hombres y mujeres lucharon y se sacrificaron y trabajaron hasta tener las manos en carne viva, para que nosotros pudiéramos tener una vida mejor. Vieron que Estados Unidos era más grande que la suma de nuestras ambiciones individuales; más grande que todas las diferencias de origen, de riqueza, de partido.

 

Ése es el viaje que hoy continuamos. Seguimos siendo el país más próspero y poderoso de la Tierra. Nuestros trabajadores no son menos productivos que cuando comenzó esta crisis. Nuestras mentes no son menos imaginativas, nuestros bienes y servicios no son menos necesarios que la semana pasada, el mes pasado ni el año pasado. Nuestra capacidad no ha disminuido. Pero el periodo del inmovilismo, de proteger estrechos intereses y aplazar decisiones desagradables ha terminado; a partir de hoy, debemos levantarnos, sacudirnos el polvo y empezar a trabajar para reconstruir Estados Unidos.

 

Porque, miremos donde miremos, hay trabajo que hacer. El estado de la economía exige actuar con audacia y rapidez, y vamos a actuar; no sólo para crear nuevos puestos de trabajo, sino para sentar nuevas bases de crecimiento. Construiremos las carreteras y los puentes, las redes eléctricas y las líneas digitales que nutren nuestro comercio y nos unen a todos. Volveremos a situar la ciencia en el lugar que le corresponde y utilizaremos las maravillas de la tecnología para elevar la calidad de la atención sanitaria y rebajar sus costes. Aprovecharemos el sol, los vientos y la tierra para hacer funcionar nuestros coches y nuestras fábricas. Y transformaremos nuestras escuelas y nuestras universidades para que respondan a las necesidades de una nueva era. Podemos hacer todo eso. Y todo lo vamos a hacer.

 

Ya sé que hay quienes ponen en duda la dimensión de mis ambiciones, quienes sugieren que nuestro sistema no puede soportar demasiados grandes planes. Tienen mala memoria. Porque se han olvidado de lo que ya ha hecho este país; de lo que los hombres y mujeres libres pueden lograr cuando la imaginación se une a un propósito común y la necesidad al valor.

 

Lo que no entienden los escépticos es que el terreno que pisan ha cambiado, que las manidas discusiones políticas que nos han consumido durante tanto tiempo ya no sirven. La pregunta que nos hacemos hoy no es si nuestro gobierno interviene demasiado o demasiado poco, sino si sirve de algo: si ayuda a las familias a encontrar trabajo con un sueldo decente, una sanidad que puedan pagar, una jubilación digna. En los programas en los que la respuesta sea sí, seguiremos adelante. En los que la respuesta sea no, los programas se cancelarán. Y los que manejemos el dinero público tendremos que responder de ello -gastar con prudencia, cambiar malos hábitos y hacer nuestro trabajo a la luz del día-, porque sólo entonces podremos restablecer la crucial confianza entre el pueblo y su gobierno.

 

Tampoco nos planteamos si el mercado es una fuerza positiva o negativa. Su capacidad de generar riqueza y extender la libertad no tiene igual, pero esta crisis nos ha recordado que, sin un ojo atento, el mercado puede descontrolarse, y que un país no puede prosperar durante mucho tiempo cuando sólo favorece a los que ya son prósperos. El éxito de nuestra economía ha dependido siempre, no sólo del tamaño de nuestro producto interior bruto, sino del alcance de nuestra prosperidad; de nuestra capacidad de ofrecer oportunidades a todas las personas, no por caridad, sino porque es la vía más firme hacia nuestro bien común.

 

En cuanto a nuestra defensa común, rechazamos como falso que haya que elegir entre nuestra seguridad y nuestros ideales. Nuestros Padres Fundadores, enfrentados a peligros que apenas podemos imaginar, elaboraron una carta que garantizase el imperio de la ley y los derechos humanos, una carta que se ha perfeccionado con la sangre de generaciones. Esos ideales siguen iluminando el mundo, y no vamos a renunciar a ellos por conveniencia. Por eso, a todos los demás pueblos y gobiernos que hoy nos contemplan, desde las mayores capitales hasta la pequeña aldea en la que nació mi padre, os digo: sabed que Estados Unidos es amigo de todas las naciones y todos los hombres, mujeres y niños que buscan paz y dignidad, y que estamos dispuestos a asumir de nuevo el liderazgo.

 

Recordemos que generaciones anteriores se enfrentaron al fascismo y el comunismo no sólo con misiles y carros de combate, sino con alianzas sólidas y convicciones duraderas. Comprendieron que nuestro poder no puede protegernos por sí solo, ni nos da derecho a hacer lo que queramos. Al contrario, sabían que nuestro poder crece mediante su uso prudente; nuestra seguridad nace de la justicia de nuestra causa, la fuerza de nuestro ejemplo y la moderación que deriva de la humildad y la contención.

 

Somos los guardianes de este legado. Guiados otra vez por estos principios, podemos hacer frente a esas nuevas amenazas que exigen un esfuerzo aún mayor, más cooperación y más comprensión entre naciones. Empezaremos a dejar Irak, de manera responsable, en manos de su pueblo, y a forjar una merecida paz en Afganistán. Trabajaremos sin descanso con viejos amigos y antiguos enemigos para disminuir la amenaza nuclear y hacer retroceder el espectro del calentamiento del planeta. No pediremos perdón por nuestra forma de vida ni flaquearemos en su defensa, y a quienes pretendan conseguir sus objetivos provocando el terror y asesinando a inocentes les decimos que nuestro espíritu es más fuerte y no podéis romperlo; no duraréis más que nosotros, y os derrotaremos.

 

Porque sabemos que nuestra herencia multicolor es una ventaja, no una debilidad. Somos una nación de cristianos y musulmanes, judíos e hindúes, y no creyentes. Somos lo que somos por la influencia de todas las lenguas y todas las culturas de todos los rincones de la Tierra; y porque probamos el amargo sabor de la guerra civil y la segregación, y salimos de aquel oscuro capítulo más fuertes y más unidos, no tenemos más remedio que creer que los viejos odios desaparecerán algún día; que las líneas tribales pronto se disolverán; y que Estados Unidos debe desempeñar su papel y ayudar a iniciar una nueva era de paz.

 

Al mundo musulmán: buscamos un nuevo camino hacia adelante, basado en intereses mutuos y mutuo respeto. A esos líderes de todo el mundo que pretenden sembrar el conflicto o culpar de los males de su sociedad a Occidente: sabed que vuestro pueblo os juzgará por lo que seáis capaces de construir, no por lo que destruyáis. A quienes se aferran al poder mediante la corrupción y el engaño y acallando a los que disienten, tened claro que la historia no está de vuestra parte; pero estamos dispuestos a tender la mano si vosotros abrís el puño.

 

A los habitantes de los países pobres: nos comprometemos a trabajar a vuestro lado para conseguir que vuestras granjas florezcan y que fluyan aguas potables; para dar de comer a los cuerpos desnutridos y saciar las mentes sedientas. Y a esas naciones que, como la nuestra, disfrutan de una relativa riqueza, les decimos que no podemos seguir mostrando indiferencia ante el sufrimiento que existe más allá de nuestras fronteras, ni podemos consumir los recursos mundiales sin tener en cuenta las consecuencias. Porque el mundo ha cambiado, y nosotros debemos cambiar con él.

 

Mientras reflexionamos sobre el camino que nos espera, recordamos con humilde gratitud a esos valerosos estadounidenses que en este mismo instante patrullan desiertos lejanos y montañas remotas. Tienen cosas que decirnos, del mismo modo que los héroes caídos que yacen en Arlington nos susurran a través del tiempo. Les rendimos homenaje no sólo porque son guardianes de nuestra libertad, sino porque encarnan el espíritu de servicio, la voluntad de encontrar sentido en algo más grande que ellos mismos. Y sin embargo, en este momento -un momento que definirá a una generación-, ese espíritu es precisamente el que debe llenarnos a todos.

 

Porque, con todo lo que el gobierno puede y debe hacer, a la hora de la verdad, la fe y el empeño del pueblo norteamericano son el fundamento supremo sobre el que se apoya esta nación. La bondad de dar cobijo a un extraño cuando se rompen los diques, la generosidad de los trabajadores que prefieren reducir sus horas antes que ver cómo pierde su empleo un amigo: eso es lo que nos ayuda a sobrellevar los tiempos más difíciles. Es el valor del bombero que sube corriendo por una escalera llena de humo, pero también la voluntad de un padre de cuidar de su hijo; eso es lo que, al final, decide nuestro destino.

 

Nuestros retos pueden ser nuevos. Los instrumentos con los que los afrontamos pueden ser nuevos. Pero los valores de los que depende nuestro éxito -el esfuerzo y la honradez, el valor y el juego limpio, la tolerancia y la curiosidad, la lealtad y el patriotismo- son algo viejo. Son cosas reales. Han sido el callado motor de nuestro progreso a lo largo de la historia. Por eso, lo que se necesita es volver a estas verdades. Lo que se nos exige ahora es una nueva era de responsabilidad, un reconocimiento, por parte de cada estadounidense, de que tenemos obligaciones con nosotros mismos, nuestro país y el mundo; unas obligaciones que no aceptamos a regañadientes sino que asumimos de buen grado, con la firme convicción de que no existe nada tan satisfactorio para el espíritu, que defina tan bien nuestro carácter, como la entrega total a una tarea difícil.

 

Éste es el precio y la promesa de la ciudadanía.

 

Ésta es la fuente de nuestra confianza; la seguridad de que Dios nos pide que dejemos huella en un destino incierto.

 

Éste es el significado de nuestra libertad y nuestro credo, por lo que hombres, mujeres y niños de todas las razas y todas las creencias pueden unirse en celebración en este grandioso Mall y por lo que un hombre a cuyo padre, no hace ni 60 años, quizá no le habrían atendido en un restaurante local, puede estar ahora aquí, ante vosotros, y prestar el juramento más sagrado.

 

Marquemos, pues, este día con el recuerdo de quiénes somos y cuánto camino hemos recorrido. En el año del nacimiento de Estados Unidos, en el mes más frío, un pequeño grupo de patriotas se encontraba apiñado en torno a unas cuantas hogueras mortecinas a orillas de un río helado. La capital estaba abandonada. El enemigo avanzaba. La nieve estaba manchada de sangre. En un momento en el que el resultado de nuestra revolución era completamente incierto, el padre de nuestra nación ordenó que leyeran estas palabras: "Que se cuente al mundo futuro... que en el más profundo invierno, cuando no podía sobrevivir nada más que la esperanza y la virtud... la ciudad y el campo, alarmados ante el peligro común, se apresuraron a hacerle frente".

 

América. Ante nuestros peligros comunes, en este invierno de nuestras dificultades, recordemos estas palabras eternas. Con esperanza y virtud, afrontemos una vez más las corrientes heladas y soportemos las tormentas que puedan venir. Que los hijos de nuestros hijos puedan decir que, cuando se nos puso a prueba, nos negamos a permitir que se interrumpiera este viaje, no nos dimos la vuelta ni flaqueamos; y que, con la mirada puesta en el horizonte y la gracia de Dios con nosotros, seguimos llevando hacia adelante el gran don de la libertad y lo entregamos a salvo a las generaciones futuras.

 

Gracias, que Dios os bendiga, que Dios bendiga a América.

IBERIA ES CULPABLE

IBERIA ES CULPABLE

La situación que desde hace semanas vienen padeciendo los usuarios del aeropuerto de Barajas y, con ella, el conjunto del turismo español —el único sector económico que resiste tras la debacle de la construcción y la industria del automóvil— tiene un culpable, que no es el ministerio de Fomento: la dirección de IBERIA, con su presidente Fernando Conte a la cabeza, que está afrontando con dejadez la supuesta —¿verdadera o falsa?—huelga de celo de sus pilotos.

 

Al respecto, todo indica que los directivos no han querido solucionar lo que comenzó como un conflicto laboral porque esperaban que el malestar ciudadano se volviera en contra de un SEPLA que se vería obligado a abandonar sus reivindicaciones. Pero la entrada en escena de la ministra de Fomento, quizás obligada por la concatenación de escándalos —retrasos, cierre del aeropuerto tras la nevada, motines a bordo, etc.—, y sobre todo del parlamento, estropeará la estrategia de la compañía aérea. Mejor dicho, de sus directivos, que habrán disfrutado de sus vacaciones navideñas mientras los viajeros perdían parte de las suyas en las eternas esperas en Barajas y otros aeropuertos. Confío por tanto en que Fomento disponga de las herramientas necesarias para, además de contribuir a solucionar el problema, hacer pagar a los responsables de tamaño despropósito.

 

Esa estrategia no es nueva, porque se practica desde hace demasiado tiempo. Consiste es que la ciudadanía se ponga en contra de los trabajadores que ejercen su derecho a la huelga, eternizando la resolución de los conflictos, de modo que se provoquen perjuicios a quienes no tienen nada que ver con la lucha laboral. Sucede cada vez que los mal pagados trabajadores de limpieza piden mayor salario y las calles se llenan de basura, o cuando los conductores de autobús u otros transportes colectivos llevan a cabo sus paros. Como ello causa problemas a quienes, sin posibilidad de hacer huelgas similares —trabajadores con contratos precarios, oficinistas de empresas sin representación sindical, autónomos, etc.—, sufren la falta de servicios, al final los sindicatos se ven obligados a no llegar hasta el final, con lo que la patronal se sale con la suya.

 

Debo precisar que no soy partidario de la permanente reivindicación por parte de los pilotos, porque asumo que se trata de un colectivo elitista que, salvo excepciones, se ha formado de forma gratuita gracias a todos los ciudadanos a través del ministerio de Defensa. Pero eso no significa que no tenga claro que los pilotos están en su derecho de intentar conquistar como consideren oportuno, incluyendo la huelga, sus reclamaciones laborales. Y el hecho de que quienes no pilotemos aviones pensemos que quienes sí lo hacen están suficientemente pagados no debe alterar nuestra opinión al respecto. ¿Qué son unos privilegiados? Mejor para ellos...

 

La verdadera cuestión es que si se han declarado —o no— en huelga de celo y sólo están trabajando “a reglamento”, lo cual está generando un perjuicio a los usuarios, quedará demostrado que IBERIA ha venido sacando adelante sus operaciones gracias a que los pilotos trabajaban más de lo establecido. Porque si un usuario se enfada porque la tripulación, tras bajarse de un avión y antes de montarse en otro, decide marcharse a un hotel a descansar tres horas y resulta que el convenio dicta que, en efecto, puede —¿debe?— descansar tres horas, será porque IBERIA nos ha acostumbrado a viajar en aviones cuya tripulación no descansa lo reglamentario. Vamos, como si los conductores de autobuses recorren un trayecto de 6 horas y, sin descansar, vuelven a montarse en su vehículo, de vuelta al punto de partida, transportando viajeros. ¿Sería eso tolerable?

 

Así las cosas, cabe preguntarse si el día en que IBERIA pague más a sus pilotos, ellos van a volver a trabajar a destajo, sin respetar unos horarios que se suponen establecidos para mayor seguridad de los viajeros ¿Podremos estar, en ese caso, seguros de que los vuelos operan como es debido?

 

Y aún hay algo de mayor interés: ¿Por qué la compañía no ha tratado de solucionar este conflicto laboral en medio de unas supuestas negociaciones de venta? ¿Acaso para que los posibles interesados no compren, lo cual implicaría que los actuales directivos sigan en sus puestos? O, muy al contrario, ¿para que los hipotéticos compradores tengan argumentos para presentar ofertas más baratas y puedan comprar una empresa tan golosa a menor precio, lo cual en el futuro podría ser recompensado?

 

Decía Garganta Profunda aquello de "sigue la pista del dinero"...

ESTILO OBAMA

ESTILO OBAMA

El diario El País reproduce hoy una entrevista del New York Times con Barack Obama en la que el presidente electo, además de anticipar algunas de sus intenciones en materia económica, ofrece una muestra de su personalidad, tanto en lo referente a su forma de entender la política como en la importancia que le concede al uso de las nuevas tecnologías.

 

Sobre este último punto,  Obama mantiene la decisión de seguir utilizando su BlackBerry, lo que ya está dando dar lugar a cierta polémica, porque la Ley de Documentos Presidenciales estadounidense, en vigor desde 1978, establece que todas las comunicaciones del presidente y el vicepresidente sean propiedad del Estado, incluyendo las particulares, de modo que queden a disposición de los ciudadanos al cabo de unos años. Así, quienes ejercen dichos cargos no pueden usar cuentas de correo personales, si lo hacían —sorprendentemente, ni Bill Clinton ni George Bush utilizaron correo electrónico propio en sus cuatro legislaturas en Washington y ni siquiera contaban con PC en el Despacho Oval—. Además, los servicios secretos parecen temer que los correos electrónicos o mensajes SMS del presidente puedan ser interceptados, aunque dicho supuesto temor parece una excusa para que el presidente no pueda comunicarse con quien lo desee sin pasar antes por el filtro de sus colaboradores. Porque, por supuesto, cualquier mensaje a través de su BlackBerry podrá ser controlado de forma oficial.

 

En cuanto a su estilo ejecutivo, la siguiente frase parece apuntar que ejercerá el cargo de forma diferente a lo que estamos habituados a ver:

 

“No creo que el Partido Demócrata tenga el monopolio de las buenas ideas. Creo que los republicanos tienen mucho que ofrecer. Y lo que voy a hacer es escuchar y aprender de mis colegas republicanos. Y siempre que logren convencerme de que es algo que va a beneficiar a los estadounidenses. Que no se les haya ocurrido a los demócratas y sean los republicanos los que lo estén promoviendo, no es una buena razón para no hacerlo”.

 

Aconsejo leer la entrevista completa o, mejor aún, visionar la misma.

COMO SIEMPRE, RUBALCABA

COMO SIEMPRE, RUBALCABA

Dentro del caos que provocó la nevada de ayer en Madrid y que tan bien supo aprovechar Esperanza Aguirre, volvió a destacar la brillante actuación del ministro de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, quien como es su costumbre volvió a estar a la altura de las circunstancias: por la mañana coordinó con la presidencia de la Comunidad las labores de los servicios de emergencias, durante el resto del día estuvo pendiente de que el operativo se desplegara correctamente, se preocupó por conocer los motivos que habían provocado el colapso en Madrid y sus zonas limítrofes y por la noche se desplazó a la sede de la Dirección General de Tráfico, desde donde reclamó a los ciudadanos prudencia y dio explicaciones sobre las erróneas previsiones de la Agencia Estatal de Meteorología: Los partes de anoche no eran los de esta mañana a las 7.00 horas”.

 

Al ministro, que es de los que tienen claras sus obligaciones y además le gusta ejercerlas, le tocó lidiar con la falta de reacción o incompetencia de varios supuestos responsables, de esos que un día acceden a un cargo de libre designación y que paulatinamente van mejorando su currículum, a medida que van enlazando nuevas designaciones, pero que a la hora de la verdad, cuando la cosa se pone fea, lanzan balones fuera o, peor aún, hacen mutis por el foro.

 

En ese sentido, seguimos sin saber cómo trabajó ayer la Delegación de Gobierno que dirige Soledad Mestre —licenciada en Derecho, fue primero directora general de Relaciones con el Senado y de Relaciones con las Cortes en el Ministerio de la Presidencia, luego adjunta segunda al Defensor del Pueblo y vocal del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) entre 1990 y 1995; en junio de 2003, recuperada como diputada del Grupo Socialista en la Asamblea de Madrid y portavoz de su Comisión de Justicia e Interior, cargo que dejó para dirigir la Delegación de Gobierno en 2006, donde sigue pese a que en alguna ocasión se informó de su posible relevo—. La actual máxima representante gubernamental en la Comunidad de Madrid es quien, cuando su antecesor, Constantino Méndez —actual secretario de Estado del ministerio de Defensa—, dimitió tras la primera sentencia condenatoria por el caso Bono contra tres policíasabsueltos tras la apelación—, dijo que su sentido ético es el que le ha hecho dimitir”...

 

Tampoco se tienen noticias acerca de la actuación del subdelegado del Gobierno en Madrid, Ricardo García García, recientemente nombrado por la anterior para el cargo mediante el “procedimiento de libre designación”. Profesor Titular de Derecho Eclesiástico del Estado en la Universidad Autónoma de Madrid desde junio de 2005, que también le preocupan los asuntos éticos lo demuestra su participación el pasado 6 de noviembre —cuando ya ocupaba la máxima representación gubernamental provincial— en la inauguración de un curso de posgrado impartido en la Universidad de Murcia: “Libertad de conciencia en el ámbito de la bioética”.

 

También ha callado —mientras su portavoz contradecía al ministro al afirmar que habían “clavado” sus pronósticos para Madrid— el presidente de la Agencia Estatal de Meteorología, Francisco Cadarso González. Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos, Cadarso fue Director General del extinto Instituto Nacional de Meteorología y, durante unos meses, director general de la Oficina de Cambio Climático en el Ministerio de Medio Ambiente; anteriormente, ya había sido Director de Planificación y Director de Medio Ambiente Urbano en la Agencia de Medio Ambiente de la Comunidad de Madrid, Subdirector General de Política del Medio Ambiente Atmosférico en el Ministerio de Obras Públicas, Transportes y Medio Ambiente; y, en la Subdirección General de Calidad Ambiental del Ministerio de Medio Ambiente, responsable de las relaciones con la Agencia Europea de Medio Ambiente y de la Red Europea de Información y Observación de Medio Ambiente.

 

También sorprende la actuación de Pilar Gallego, actual directora general  de Protección Civil, quien en una entrevista concedida ayer a la cadena SER, tras la nevada, afirmó: “La verdad es que, metereológicamente, en Madrid no había un aviso muy claro”. Sin duda no debía ser muy claro, no, porque el organismo que dirige emitió el jueves 8 de enero una nota de prensa que no contemplaba ninguna información relevante sobre Madrid para el día siguiente, viernes 9 de enero; pese a lo cual, dicho viernes 9 de enero, después de que la nevada hubiera colapsado Madrid y alrededores, hizo pública otra nota de prensa en la que ya sí incluía a Madrid entre las cinco comunidades autónomas con riesgo de nieve...

 

Gallego, licenciada en Derecho por la Universidad de León —donde trabó amistad con el presidente del Gobierno, José Luis Rodriguez Zapatero, y con quien durante un tiempo fue su marido, el actual portavoz parlamentario socialista, José Antonio Alonso—, es la concejal que hace unos meses pasó a dirigir Protección Civil tras dejar el Ayuntamiento de Madrid —pese a no estar afiliada al PSOE, o quizás por ello, fue la número 2 en la derrotada lista que lideraba Miguel Sebastián—. Miembro del Cuerpo Superior Técnico de la Administración de la Seguridad Social, se la presupone experiencia, ya que fue subdelegada de Gobierno en Madrid y, anteriormente, trabajó en la vicesecretaría General Técnica del Ministerio de Trabajo y en el área de Recursos Humanos del Instituto Nacional de la Seguridad Social.

 

En definitiva, que pese al aparentemente brillante currículum de muchos de los que tenían que dar el callo —y no lo dieron; y si lo dieron, fue para mal—, tuvo que volver a ser el propio ministro del Interior el que, como siempre, le sacara las castañas del fuego al presidente ante los madrileños.

 

Por eso repito: ¿Para cuándo la vicepresidencia?

RUMBO CONOCIDO

RUMBO CONOCIDO

En la que en principio debe ser su última rueda de prensa del año en La Moncloa, el presidente del Gobierno y secretario general del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, utilizó un símil marinero para explicar cómo afrontará la crisis económica que se avecina para el año 2009: La tempestad es fuerte, pero a diferencia de lo que ocurrió en el pasado, ahora tenemos un barco sólido que conoce muy bien su rumbo”.

 

Este símil del barco que conoce su rumbo me ha recordado unas palabras de José Andrés Torres Mora, actual diputado en el Congreso y Secretario Ejecutivo de Cultura de la CEF del PSOE, quien fuera Jefe de Gabinete de Rodríguez Zapatero durante el período 2000 a 2004. Torres Mora, hombre inteligente que no da puntada sin hilo, explicaba hace un par de años en una reunión interna de partido que mucha gente no coincidía con el presidente del Gobierno porque a la hora de iniciar un viaje por el mar había dos formas de afrontarlo:

 

a) como los viejos marinos europeos, que tenían previstas de antemano en sus cartas marinas y diario de a bordo las paradas y el rumbo que seguirían para llegar a su destino previsto.

 

b) como los valientes polinesios que llegaron hasta la Isla de Pascua, que afrontando la complicada travesía por el Pacífico en sus barquitos, sabían hacia dónde querían llegar aunque desconocían cómo e improvisaban el rumbo a lo largo del viaje.

 

Y es que, según el diputado socialista, ZP era como estos últimos aventureros, que tenía muy claro adónde quería ir, aunque quizás no supiera cómo…

 

Así las cosas, y dado que es conocido que Rodríguez Zapatero y Torres Mora hablan con cierta asiduidad desde hace años, no me extrañaría que hubiera sido éste quien le haya recomendado al presidente explicar que, “a diferencia de lo que ocurrió en el pasado”, abandonará el audaz estilo de navegación Rapa Nui para adoptar el más conservador, aunque seguro, de los viejos marinos europeos.

PALABRA DE REY

PALABRA DE REY

Reconozco que una de las tradiciones que más me gustan de la Nochebuena, villancicos aparte, es el discurso navideño del Rey Juan Carlos. Para mí supone la oportunidad de conocer el balance del Jefe del Estado sobre el año político, económico y social que va a terminar y el anuncio de cómo cree él —o cómo le gustaría— que se iniciará el próximo.

 

Sé que para muchos —aunque menos de lo que se cree— dicho discurso es motivo de chacota, cachondeo, sonrisa fácil e, incluso, premeditado ninguneo. No es mi caso. Porque quien habla es la máxima representación institucional del Estado y lo hace al mismo tiempo para todos los españoles, incluyendo “quienes están en el exterior”, como él mismo suele decir.

 

Hay quien argumenta que “el Rey reina, pero no gobierna”; yo, que no soy de los de “al servicio de Su Majestad”, tengo muy claro que “el Rey no gobierna, pero reina”.

RUBALCABA VICEPRESIDENTE

RUBALCABA VICEPRESIDENTE

Últimamente se prodigan las informaciones, basadas en rumores de escasa fiabilidad y en las declaraciones de algún concernido, acerca de la posible remodelación del Gobierno que preside José Luis Rodríguez Zapatero. Una supuesta crisis ministerial que no parece inminente dado el calendario electoral del primer semestre de 2009, que incluye —elecciones europeas aparte— dos comicios autonómicos en los que el PSOE se la juega: Galicia y País Vasco.

 

El partido está volcado en dichas elecciones, que en ambos casos se celebrarán en marzo, y cualquier hipotética remodelación en el Gobierno de Zapatero difícilmente se lleve a cabo hasta saber si Pérez Touriño repite en la presidencia gallega y si Patxi López se convierte en lehendakari. Entre otras cosas, porque una derrota en Galicia supondría para Touriño perder el liderazgo del PSG —no así para Patxi: no es tan duro no ganar como perder lo que ya se tiene— y Zapatero podría jugar sus bazas mediante la adjudicación (o no) de las carteras ministeriales. En ese sentido, el papel de José Blanco será tan relevante como de costumbre.

 

El presidente, además, querrá esperar a conocer el candidato del PP para las elecciones europeas, que el PSOE afrontará con Juan Fernando López Aguilar, máxime si Mariano Rajoy decide cargarse a Mayor Oreja. Por un lado, porque en el PP pueden saltar chispas y no hay por qué tapar los problemas del rival con una crisis ministerial que marcaría la actualidad; por otro, porque Rajoy enviará un mensaje al electorado sobre qué política pretende aplicar en el futuro: si el PP insiste con las posiciones retrógradas de Mayor, el de la “extraordinaria placidez” del franquismo, el Gobierno lo tendrá más fácil.

 

No dejaré pasar la oportunidad de dar mi opinión sobre algunos nombres:

 

Pedro Solbes: por supuesto, debería seguir como vicepresidente económico quien ganó el debate a Pizarro —y, acaso, las elecciones— “con un solo ojo”. Imaginar que sea desplazado por quienes se apuntaban hace meses como posibles titulares de Economía (alguno, ya en el Gabinete...) da pánico en estos momentos de crisis. Sabedor de que muchos van a por su cargo, el propio vicepresidente ha explicado que no volverá a presentarse a unas elecciones, por motivos de edad... De no seguir en el Gobierno no ha dicho nada, por fortuna.

 

Alfredo Pérez Rubalcaba: Indiscutible para cualquier socialista —las gradas rugen cuando se le presenta en los mítines—, urge nombrarle vicepresidente político y Portavoz del Gobierno. No hacerlo es conceder armas al rival: algo parecido a contar con Zidane en tu equipo y sentarle en el banquillo. Además, se lo merece.

 

María Teresa Fernández de la Vega: Es el momento de agradecerle los servicios prestados y darle nuevas responsabilidades. Una cartera que le gustaría, sobre todo por incluir la Cooperación, sería la de Exteriores. Además, las relaciones del Gobierno con la nueva presidencia de Obama es muy atractiva y no pondrá reparos.

 

Miguel Ángel Moratinos: Otro de los que me gusta, se ha quemado en el ejercicio de su labor, sobre todo por su (complicada) relación con la administración Bush. Ejercería con acierto cualquier materia vinculada con la Alianza de Civilizaciones...

 

José Blanco: Ha llegado el momento de entrar en el Gobierno, y a poder ser en un puesto de responsabilidad dada su sintonía con Zapatero y el conocimiento sobre los pasos que ha dado el Gobierno en cuestiones de calado... En cuanto se celebren las distintas elecciones, sería un desperdicio tenerle desocupado.

 

Así las cosas, mi apuesta está muy clara:

 

Presidencia: José Luis Rodríguez Zapatero

Vicepresidencia política: Alfredo Pérez Rubalcaba

Vicepresidencia económica: Pedro Solbes

Ministerio de Asuntos Exteriores: María Teresa Fernández de la Vega

Ministerio del Interior: José Blanco

 

Sobre los otros miembros del Gobierno, incluyendo el futuro ministro de Deportes, lo que prefiera ZP, quien sabrá cuál está más cerca de alcanzar su principio de Peter...

 

¿Le recomendarías algún cambio al presidente?

¿OBAMA, GRABADO?

¿OBAMA, GRABADO?

El tratamiento informativo sobre la presunta corrupción del gobernador de Illinois, estado por el que era senador el presidente electo estadounidense Barack Obama, parece tapar algo de suma importancia: que el FBI pudo querer interceptar las conversaciones de Obama al menos desde un mes antes de que se celebrasen las elecciones presidenciales.

 

Y es que no se comprende que a un gobernador investigado desde hacía tres años sólo se le hayan puesto micrófonos cuando se acercaba la cita electoral nacional. En ese sentido, también es chocante que la detención del gobernador se haya llevado a cabo justo en este momento, anunciándola a bombo y platillo, para salir después en libertad bajo fianza por apenas 4.500 dólares.

 

¿Se trataba de enviar un mensaje a Obama antes de que acceda a la Casa Blanca? Sea como fuere, el presidente electo se ha desmarcado y ha reclamado, a través de un portavoz y con su habitual elegancia, la dimisión del presunto corrupto:

 

[...] “Bajo las actuales circunstancias es difícil para el gobernador realizar eficientemente su trabajo y servir al pueblo de Illinois”.