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ME SABE MAL, el blog de @Franesco

Me sabe mal

A PUBLIO LO MATÓ UN ASESINO

A PUBLIO LO MATÓ UN ASESINO

La noticia de que el GRAPO Silva Sande ha confesado que el empresario Publio Cordón murió por accidente a los pocos días de ser secuestrado es de las que envenenan a quien las lee, máxime cuando está bastante claro que el asesino miente para intentar obtener algún tipo de beneficio penitenciario asociado a su supuesta colaboración.

 

¿Qué se cayó por la ventana, tratando de huir? A Publio Cordón, como sospecha su familia, lo debieron de matar y enterrar al poco de secuestrarlo, porque eso permitía a sus asesinos no afrontar el complejo aparato logístico y operativo de este tipo de acciones: trasladar al secuestrado, destinar un espacio en el que esconderlo, alimentar a la víctima, proceder a su entrega tras cobrar un rescate, etc.

 

Es decir, un caso muy similar al de aquella muchacha de La Moraleja, a quien mataron en cuanto pudieron para pasar a reclamar después el dinero a una familia que tenía la esperanza de recuperarla con vida...

 

Lo que quizás nunca podamos saber, ni siquiera si al final acaba apareciendo el cadáver, es si quien mató a Publio Cordón fue el tal Silva Sande u otro tan repugnante como él.

ROSA DÍEZ, EN EL PAÍS DIGITAL

ROSA DÍEZ, EN EL PAÍS DIGITAL

La diputada Rosa Díez ha participado hoy en una de las habituales charlas digitales de El País. Algo sorprendente, no sólo porque la diputada siempre se queja por el trato que le deparan los medios informativos del Grupo PRISA, sino porque ella no es candidata en ninguna de las dos próximas elecciones autonómicas.

 

Hubiese entendido que los entrevistados hubieran sido algunos militantes de UPyD en Galicia o el País Vasco, pero no que la protagonista sea una Rosa Díez a quien El País presentaba hoy como “una de las sorpresas de las últimas elecciones generales” y concedía la oportunidad de hablar sobre “las posibilidades de su formación para conseguir representación parlamentaria, así como de sus propuestas electorales”. Y es que, aunque el pasado año ya participó en una de estas charlas en El País, ella se prodiga más en El Mundo, que siempre le ha dado más cancha.

 

Confiemos en que este hecho puntual se deba simplemente a que el GRUPO PRISA cuida a sus potenciales anunciantes, ahora que estamos en campaña, y no que signifique que los lectores de El País tengamos a partir de ahora que desayunarnos con la habitual presencia de la susodicha...

AVERGONZADO POR BERMEJO

AVERGONZADO POR BERMEJO

Habrá quien afirme que tengo fijación con el todavía ministro Bermejo, porque además yo mismo empiezo a creer en que quizás sea cierto...

 

En todo caso, ¿alguien puede explicarse cómo se puede ser tan obtuso de coincidir en una cacería con el juez que acaba de abrir una causa que se apunta políticamente trascendente contra algunos responsables del principal partido de la oposición? ¿Pero acaso a Mariano Fernández Bermejo le da lo mismo lo que opine la opinión pública?

 

Incluso en el caso de que el ministro y el juez estrella sólo hubieran coincidido por casualidad en dicha cacería, y no lo parece, Fernández Bermejo debería haberse ausentado ipso facto para proceder a remitir un comunicado desde la sede ministerial que precisase que nada le unía al juez Garzón, y menos en este momento: porque Garzón instruye una causa (la denominada operación Gürtel) donde los delitos son notorios, pero eso no tiene nada que ver con que el ministro de Justicia pueda permitirse darle armas al Partido Popular, como sin duda ha hecho, y a otros que están en plena batalla electoral.

 

No descartemos, por cierto, que Garzón haya podido forzar dicho encuentro con el ministro para facilitar su recusación en la citada causa contra dirigentes del PP, ya que el juez no es idiota y sabría que dicho encuentro perjudicaría su instrucción...

 

Además, y aunque algunos podrán considerarlo demagógico, resulta bochornoso enterarse de que, en un país que cada día acumula más parados, Bermejo sale de cacería a sólo diez días de la anunciada huelga de jueces, en vez de pasar todo el fin de semana trabajando con sus asesores para evitar dicha huelga, que estoy convencido es lo que hizo el presidente del Gobierno respecto de su intervención de ayer en el Congreso de los Diputados.

 

No sé qué podrán tratar de argumentar quienes representan al PSOE en diversas instituciones, que deberán soportar el embate de unos rivales que respiran al saber que tienen algo a lo que agarrarse. Yo, que no tengo cargo alguno, no perderé ni un minuto en defender a un ministro cuya actuación no tiene defensa posible.

 

De hecho, si Mariano Fernández Bermejo conserva algo de ética socialista, lo cual imagino que es posible, pondrá su cargo a disposición del presidente. Pero inmediatamente.

DE LOCOS: AEROPUERTO ADOLFO SUÁREZ...

DE LOCOS: AEROPUERTO ADOLFO SUÁREZ...

Leo con incredulidad la pretensión del PP de que el aeropuerto de Barajas modifique su histórico nombre para convertirse en el Aeropuerto Internacional Adolfo Suárez, máxime porque todo parece indicar que el PSOE se suma a la estrambótica propuesta.

 

¿No merece Suárez, por su protagonismo en la transición a la democracia, que cualquier infraestructura, civil o social, lleve su nombre? Por supuesto que sí, pero no a costa de modificar el nombre con el que medio mundo conoce al principal aeropuerto de nuestro país.

 

Un cambio de nombre que, más allá del daño que provoque en las economías de medio mundo por la enormidad que costará proceder al cambio de nomenclatura de los folletos, carteles, contratos, etc., de cada aeropuerto del planeta, no servirá para que en el imaginario colectivo cale el nombre del ex presidente del Gobierno asociado al aeropuerto madrileño...

 

Porque nadie debe olvidar que cuando los políticos se dedican al politiqueo en vez de a la política, suceden cosas como que la plaza Elíptica se llame plaza de Fernández Ladreda.

FACTURAS ESCANDALOSAS

FACTURAS ESCANDALOSAS

Lo que está sucediendo con las facturas por el servicio eléctrico es un auténtico escándalo que el ministro de Industria va a tener que explicar muy bien para que no acabe constándole el puesto en la primera crisis de Gobierno, toda vez que el presidente Zapatero debe estar bastante harto de que desde el ministerio se le estén creando problemas constantes a los ciudadanos en plena crisis económica.

                                                                                

Todo surge de que el ministerio aprobó una nueva regulación que obligaba a que las empresas de suministro eléctrico facturasen al consumidor una vez al mes; pero las empresas, para ahorrar costes, han decidido libremente —¿con la aprobación del ministerio?— seguir con su lectura de los contadores bimestral, de modo que una de las facturas que cobran a los usuarios es sólo estimativa, ponderando cuánto puede haber consumido una vivienda en función de lo que ya consumió el mes del año anterior… Es decir, que sólo cuando llega el siguiente mes y los empleados proceden a leer el contador, se resta de la cantidad contabilizada lo que ya nos habían cobrado, dando como resultado dos facturas que pueden ser muy poco coincidentes y que complica la economía familiar.

 

Entendámoslo con un hipotético ejemplo:

 

FENOSA / ENDESA / HIDROELÉCTRICA tiene un cliente que mantiene una casa en la montaña y que el año pasado (invierno 2007-2008) no pasó allí todas las Navidades, por lo que su factura de los meses diciembre-enero fue de 70 euros, poco más que la cuota por la instalación, el contador y el servicio mínimo... Así las cosas, en este nuevo año FENOSA / ENDESA / HIDROELÉCTRICA divide entre dos la cantidad y cobra 35 euros al cliente en su factura de diciembre de 2008 —la empresa aún no ha tomado lectura del contador—, porque presupone que este año consumirá lo mismo… Pero este invierno al cliente no le apetecía pasar la Navidad en su domicilio habitual, por lo que se retira a su casa de la montaña, donde el frío le hubiera obligado a tener encendida la calefacción (eléctrica) durante casi todo el día, cosa que no hace porque su economía doméstica se lo impide… La alegría llega cuando el recibo de FENOSA / ENDESA / HIDROELÉCTRICA que el cliente abona a principios de enero es de sólo 35 €, con lo que los componentes de dicha familia creen que han estado demasiado pendiente de la calefacción y que el frío que están pasando no les compensa, por lo que durante todo el mes de enero utilizarán bastante más los radiadores… El palo que les meten a comienzos de febrero es, por tanto, espectacular, porque en realidad el consumo del primer mes, diciembre de 2008, no era de sólo 35 euros mensuales (como el año en que no estaban en la montaña), sino de 110 € mensuales… Pero como nadie había leído el contador… Así que lo peor llega en febrero, porque la familia ha tenido todo el día (y la noche) encendida la calefacción en la confianza de que no sería caro (“algo más que en diciembre, pero merecerá la pena”), cuando el gasto pasa de los 110 € a los 180 €… Así, la suma de los 110 € y los 180 € suponen 290 €, por lo que FENOSA / ENDESA / HIDROELÉCTRICA resta a dichos 290 € los 35 € que ya había cobrado a comienzos de enero por el recibo de diciembre, y cursa un recibo por importe de 265 €… ¡Ya te dijimos, papá, que no pusieses tanto la calefacción!, gritan los hijos que el próximo mes se van a quedar sin paga…

 

Alucinante, porque está pasando en todas partes y porque el ministerio ha decidido no solucionarlo, sino parchearlo: al parecer, elaborará una Orden que regule “de forma clara cómo debe realizarse la estimación de consumo los meses que no se realice una lectura directa, lo cual supone aceptar que dicha lectura del contador siga siendo bimestral.

 

Tiemblo ante mi próxima factura…

(IN)DISCIPLINA Y CAJAMADRID

(IN)DISCIPLINA Y CAJAMADRID

Las últimas votaciones en el seno de Cajamadrid, en las que dos consejeros propuestos en su momento por el Partido Socialista de Madrid se han alineado en contra de la supuesta intención de voto de los actuales dirigentes socialistas madrileños, van a seguir siendo noticia, ya que el partido en su ámbito federal ha pedido explicaciones a los dos militantes, Antonio Romero y Francisco Pérez, a fin de conocer el sentido de sus votos y los porqués de los mismos.

 

Al respecto, Tomás Gómez, ha reclamado de forma oficial, ante el Comité Regional madrileño, una respuesta contundente y el diario Público habla de posible expulsión, aunque el secretario general madrileño reconoce que no existe mandato de voto, porque no puede existir, y ello limita la capacidad de respuesta —expulsar a dos militantes por algo que no es contrario a las normas internas y además es su obligación legal supondría un riesgo para el dirigente que adoptase tal decisión, porque se le podrían exigir después responsabilidades, incluso penales—.

 

En todo caso, el mero hecho de que esos dos militantes hayan votado como lo han hecho merece una explicación. Pero no sólo por su parte...

 

Porque no hablamos de dos militantes cualquiera: tanto Antonio Romero como Francisco Pérez han sido —y muy recientemente— secretarios de Organización del PSM. Es decir, fueron los máximos responsables del “aparato” del partido en Madrid, el primero con Rafael Simancas como secretario general durante su primer mandato (2000-2004), tras el cual ocupó la vicesecretaria general, y el segundo, durante poco más de un año (2007-2008), ya con Tomás Gómez.

 

Por ello, se me ocurren algunas preguntas:

 

¿Cómo se puede entender que quienes saben lo que supone la disciplina de partido hagan caso omiso a las recomendaciones —no órdenes— de quienes ahora rigen la organización?

 

¿Acaso los dos compañeros citados nunca supieron lo que era la disciplina de partido y a pesar de ello se les nombró para establecerla y representarla?

 

¿Quienes propusieron en los Congresos los nombres de dichos compañeros para ser secretarios de Organización, es decir, el anterior secretario general y el actual, nunca sospecharon que se podía esperar algo parecido de unos militantes a quienes encargaban que nos mandasen a los demás?

 

¿Tanto han cambiado Romero y Pérez, o es que ya eran así?

 

¿Hubiese sido necesario que los representantes socialistas en Cajamadrid hubieran pasado por Ferraz antes de las votaciones? ¿Lo hicieron?

 

¿Han existido reuniones en Miguel Fleta en las que se haya informado sobre las intenciones del PSM en torno a Cajamadrid y a pesar de ello los dos compañeros han hecho lo que les ha venido en gana?

 

¿No han existido esas reuniones, porque no se consideraba necesario o porque los dirigentes anteriores y actuales apenas se hablan —con lo que de irresponsabilidad supondría por parte de unos y otros—, y ahora alguno se lleva las manos a la cabeza?

 

Quienes sólo somos militantes de base y aceptamos lo que se nos dice, incluso cuando no nos gusta —que suele ser las más de las veces, sobre todo en Madrid—, podemos reclamar de quienes tienen y han tenido responsabilidades que den ejemplo y se comporten del mismo modo que se nos exige a nosotros: con disciplina.

MINISTRO PROBLEMA

MINISTRO PROBLEMA

La primera obligación de un ministro, previa a la de ejercer con dedicación su cargo, es no causarle problemas al presidente que lo ha nombrado. Porque el presidente trabaja por delegación, al no poder dedicarse a la vez a todas las materias, y escoge a los miembros de su Gobierno para que sean una prolongación de sí mismo.

 

No parece ser ese el caso del todavía ministro de Justicia, Mariano Fernández Bermejo, que más parece estar dedicándose a resolver viejas rencillas que a acometer la tarea que le ha encomendado el presidente del Gobierno que le nombró. Porque nadie puede creer que a José Luis Rodríguez Zapatero le satisfaga la posibilidad de que durante su presidencia se verifique la primera huelga de jueces de nuestra historia.

 

Sabido es que no todo el mundo vale para todo. Y Fernández Bermejo que desarrolló una carrera como fiscal que nadie critica, excepto los elementos derechistas con quienes está enemistado —muchos de ellos de la judicatura—, no ha logrado lo mismo en el ámbito político.

 

No en vano, es el diputado socialista con peores resultados de entre quienes encabezaron alguna lista electoral en las elecciones generales del pasado mes de marzo: un 32,85% de los votos en Murcia que llevó al Partido Popular a superar el 61%, con un balance final de 3 diputados para el PSOE y 7 para el PP. Una debacle que si se siente integrante de un proyecto colectivo —lo cual no sé si es el caso—, debiera haberle hecho recapacitar. Sin embargo, en vez de preguntarse por qué la gente no le apoya, demuestra ser de los que, con tal de no dar su brazo a torcer, es capaz de poner en riesgo una empresa de muchos.

 

Porque de un ministro se espera lo contrario a lo que ha demostrado esta mañana en la entrevista con Carlos Francino en la Cadena SER, del que rescato esta significativa parte:

 

FRANCINO: ¿Sabe usted que con esta entrevista, muchos amigos entre las asociaciones judiciales no va a hacer?

 

BERMEJO: Yo no tengo un compromiso con ningún amigo, tengo un compromiso con los ciudadanos que me han votado, tengo un compromiso con las ideas del partido que sostiene al Gobierno y esas ideas no van por mimar a colectivos, sino por cuidar de la ciudadanía, de la justicia, de... En definitiva, el sustrato que hace que un país funcione. Ese es mi compromiso, y si ese compromiso me tiene que llevar fuera del Gobierno, el presidente es una persona con mucho criterio y él sabrá lo que tiene que hacer, pero yo no voy a renunciar al compromiso que tengo con los ciudadanos...

 

FRANCINO: ¿Cómo hay que atender a eso último que acaba de decir? A si esto me lleva fuera del Gobierno...

 

BERMEJO: Vamos a ver... El presidente del Gobierno...

 

FRANCINO: Es que me ha sobresaltado...

 

BERMEJO: No, es que me ha dicho usted: “No va a hacer muchos amigos”... Claro, ya se está pidiendo mi dimisión por veinte sitios y espero que se pida todavía un poco más, porque estamos en ese escenario. Lo que puedo decirle es que yo cumpliré hasta el último minuto el compromiso que tengo con mis ciudadanos. Y ese compromiso es el del partido que sostiene el Gobierno, y ese compromiso tiene unos perfiles tan claros que no hace falta que yo se los explique aquí ahora...

 

Para cualquiera que interprete la política —el periodista de la SER se ha quedado tan patidifuso como quienes escuchábamos la entrevista—, las frases que resalto son una andanada directa contra el presidente del Gobierno, sobre todo aquella en la que dice que “él sabrá lo que tiene que hacer, pero yo no voy a renunciar al compromiso que tengo con los ciudadanos”, porque da a entender que si a él le destituyen o se soluciona el problema con los jueces será porque el presidente, y no él, ha renunciado a sus compromisos.

 

Así las cosas, es probable que el ministro esté satisfecho con su actuación y hasta que le divierta convertirse en el azote de los jueces, pero al PSOE —por mucho que él diga que comparte las ideas del “partido que sostiene al Gobierno”— le hace un flaco favor, ya que los árboles de las históricas disputas entre fiscales y jueces no le están dejando a Fernández Bermejo ver el bosque de la necesidad de que la justicia no sea un elemento de crítica para el Gobierno, y mucho menos ahora: cuando el 1 de marzo dos federaciones regionales socialistas se juegan tanto en las elecciones de sus dos Comunidades Autónomas —Galicia y País Vasco— nadie con dos dedos de frente y algo de disciplina, que entienda lo que representa un partido político, puede dedicarse a echar este tipo de órdagos.

 

A Mariano Fernández Bermejo, desconozco el motivo, se le han aguantando demasiadas: desde su inacción en lo que atañe al Tamayazo desde que es ministro, lo cual contrasta con su activismo de 2003 —¿entonces sólo hacía méritos?—, pasando por el arreglo del piso oficial del ministerio —justo antes de las elecciones— hasta su presencia en monterías de fuste, por no hablar de su posterior reportaje fotográfico —los hay contumaces— ataviado como cazador en la revista Jara y Sedal.

 

Con todo lo anterior se ha tragado y, quizás, se tragará... Pero si quiere jugar a justiciero, que lo haga cuando ya no esté en el Gobierno.

AGUIRRE, SIEMPRE ATENTA

AGUIRRE, SIEMPRE ATENTA

Si algo ha dejado claro la presidenta de Madrid, Esperanza Aguirre, es que su acción política consiste en estar siempre atenta a todo lo que sucede y en mantenerse en campaña permanente —lo que a veces le perjudica, como cuando de forma obscena aprovechó el atentado de Bombay para lucir palmito y calcetines—, lo que le suele servir para, arrimando el ascua a su sardina, aprovechar los acontecimientos en beneficio propio y sacar partido de los errores de sus rivales.

 

Eso es lo que ha vuelto a suceder hoy, con la nevada que ha caído sobre Madrid: mientras Aguirre suspendía un viaje a Valencia, organizaba un gabinete de crisis y chupaba cámara para explicar, entre muchas otras cosas, que ha recogido a un ciudadano en la M-40 y lo ha trasladado hasta el aeropuerto de Barajas, la mayoría de los madrileños no ha tenido noticias procedentes de sus autoridades estatales, ya que en toda la mañana sólo se han repetido los comunicados oficiales de dos organismos públicos que, en realidad, no son Gobierno: la habitual recomendación de la Dirección General de Tráfico de no coger el coche y la predicción de la Agencia Estatal de Meteorología acerca de que seguiría nevando...

 

Desde luego, ni el actual Gobierno socialista ni ningún otro puede tener responsabilidad si nieva; pero sí empieza a tener responsabilidad, como la tiene el Gobierno del PP en lo que atañe a las carreteras secundarias y el Ayuntamiento de Madrid en lo referente a las calles de la ciudad, en que se permita el acceso a las carreteras nacionales nevadas a los vehículos que no dispongan de cadenas, que son los que bloquean la circulación —al igual que AENA ha cerrado Barajas durante las horas que consideraba oportunas para mayor seguridad de los vuelos, los responsables de tráfico deben prohibir el acceso a las carreteras, u obligar a abandonarlas, a los vehículos que impidan que los demás circulen, porque no es normal que montes en tu vehículo para ir a trabajar y que, a mitad de camino, un tapón te impida no sólo continuar, sino regresar a tu casa, y que además enciendas la radio y, sólo entonces, oigas que no debes coger el coche—; pero, sobre todo, tiene la responsabilidad de dar la cara a tiempo, aunque sólo sea para que alguien tan oportunista como la señora Aguirre no pueda ponértela colorada.

 

En ese sentido, desconozco por qué la Delegación de Gobierno en Madrid que dirige Soledad Mestre no ha dado señales de vida y por qué las primeras versiones gubernamentales sobre lo sucedido ha tenido que darlas la propia vicepresidenta, María Teresa Fernández de la Vega, a quien la nevada le ha hecho llegar tarde al Consejo de Ministros y que no parecía estar contenta con lo que ocurría. Lo cierto es que al final el Gobierno se ha dado cuenta de la relevancia del asunto, como lo prueba la rueda de prensa vespertina de la ministra de Fomento, quien además de reconocer fallos en su ministerio y en el resto de administraciones, ha asegurado: “No estamos eludiendo nuestra responsabilidad”.

 

Estoy tan seguro de que el Gobierno no elude su responsabilidad como de que el PSOE ha perdido hoy unos cuantos miles de votos más —y ya son demasiados— en Madrid, región donde el escaso nivel de crítica hacia el PP permite sin consecuencias declaraciones tan alucinantes como las de Ana Botella: “Estamos en invierno, y nieva”. Porque si es probable que tanta responsabilidad en el caos que hoy ha vivido Madrid hayan tenido los distintos ministerios, la Comunidad y el Ayuntamiento, la tardanza en la reacción de las autoridades socialistas ha provocado que, a ojos de muchos madrileños, el culpable vuelva a ser el Gobierno de Zapatero.

 

Y es que, aunque sólo sea en las ganas que le pone, más de uno/a debería aprender de Esperanza Aguirre... 

 

POSDATA: La increíble fotografía que ilustra el post, tomada por un lector de la edición digital de El País llamado David González (foto 166), muestra a un grupo de conductores que intentaba romper la mediana para salir del atasco.