Blogia
ME SABE MAL, el blog de @Franesco

Me sabe mal

SIMANCAS ES LEGAL

SIMANCAS ES LEGAL

Ocupar un puesto de representación institucional no siempre es tan atractivo como parece. No si estás obligado a defender lo que otros piensan y no puedes opinar en cada momento lo que te parece más oportuno sobre cualquier asunto.

 

Sin duda es lo que debe sucederle al diputado Rafael Simancas, a la sazón portavoz socialista en la comisión de Cultura del Congreso, que se ve obligado a hacer suyo el mensaje ministerial en torno al control de Internet, según apunta el artículo de opinión que hoy ha publicado en el diario Público.

 

Un artículo acertadamente titulado “Internet, cultura y equilibrio”, ya que el ex secretario general de los socialistas madrileños se ve obligado a hacer auténticos equilibrios —¿en la red y sin red?— para defender, sin aparentar ser un censor, la futura “reforma de la Ley de Propiedad Intelectual”. Según la beatífica tesis:

 

“España aspira a ser una sociedad líder en la globalización tecnológica. Y este loable propósito ha de hacerse compatible con el objetivo, no menos importante, de proteger y promover la inteligencia, el conocimiento, la creación cultural y la industria que la sostiene”.

 

Dado su cargo, Simancas, el mismo a quien algunos admiradores homenajean en Facebook como el “líder del PSM más socialista de cuantos hubo” al grito de “¡qué grande fuiste! ... y siempre lo serás!” (no es broma...), deberá defender en el Congreso una restrictiva Ley dictada desde el ministerio de Cultura que dirige —¿alguien se explica por qué?— el poeta César Antonio Molina y que puede impedir la libre descarga e intercambio de contenidos. Por eso el diputado se pone la venda antes de tener la herida:

 

“No se trata de crear una especie de Gran Hermano en la red, ni de establecer controles generalizados y a priori. No se trata de restringir el uso de Internet o criminalizar a sus protagonistas. Ni siquiera se plantea acabar con el acceso gratuito a determinados contenidos en condiciones acordadas con sus propietarios. Antes al contrario, se trata de asegurar los derechos y las libertades de todos, operadores, creadores e internautas. Y todos deberán acomodar sus prácticas en la red al respeto de los derechos de los demás. Por ejemplo, unos renunciando a actividades ilícitas, y otros adaptando sus empresas a los nuevos modelos de negocio que posibilita la red”.

 

En fin: pese al papelón que protagonizará, cabe decir que el siempre disciplinado compañero Rafa Simancas es un tipo LEGAL.

POST-IT ANTIMULTAS

POST-IT ANTIMULTAS

Hoy he encontrado en mi coche, pegado en el retrovisor, un post-it publicitario que decía: “Si yo fuera tú recurriría esta multa. Por 9 € te la defenderemos hasta el final. Llámanos gratis al 900 900 770. Fdo.: Javier Javaloyes. Director General de Dvuelta Gestión de Multas”.

 

Buen susto me ha pegado el tal Javaloyes con su creativa campaña… Porque estaba estacionado en zona azul desde casi una hora antes y tenía colocado, en lugar visible, el preceptivo resguardo de pago, pero nunca se puede descartar que los siempre dispuestos vigilantes de la zona azul del Ayuntamiento de Madrid puedan multarte incluso habiendo abonado por adelantado la cantidad fijada por la plaza de aparcamiento. Basta con que no vean el ticket.

 

Sea como fuere, quien en nombre de Dvuelta haya colocado el post-it debía suponer que alguno de los que estaban estacionados no llegaría a tiempo y que le multarían de todas, todas, y que con que dicho multado viera el mensaje publicitario la campaña sería un éxito…

 

A mí no me ha hecho ninguna gracia.

MALDITAS PULSERAS

MALDITAS PULSERAS

Resulta que durante un permiso penitenciario un psicópata llamado Maximino Couto ha asesinado a su ex pareja y ha tratado de hacerlo con otra previa, porque algún funcionario no estaba cumpliendo con su deber... Esa es la explicación oficial de un suceso que ha deparado una muerte y cuatro heridos, explicación que sin duda será cierta y con la que algunos parecen darse por contentos. “Hemos detectado el fallo”, se lee.

 

¿Fallo? ¿Error humano? ¿Descuido? ¿Pero a nadie le parece intolerable que la vida de una mujer dependa de la posible atención de un funcionario? ¿Por qué cargar las culpas contra un trabajador que, es posible, hizo mal su trabajo? ¿Supone eso que en cuanto uno de nuestros empleados públicos atienda la llamada telefónica de su hijo enfermo, o acuda al cuarto de baño con un apretón, y no esté permanentemente atento en su puesto, puede ocurrir otra muerte?

 

Al parecer, el ministro de Justicia es uno de los que asume que todo se trata de un error. "Realmente es dramático que ocurra, el error humano está presente en todas nuestras actividades, la cuestión es cuando a ese error humano se anuda una consecuencia que tiene que ver con ese error", ha dicho a RNE. En su opinión, "es el error quien permite que la situación se produzca", aunque matiza que este caso "se debe a otras causas". "Realmente el deseo de venganza de esta persona está en primer plano", ha añadido.

 

Pues claro, señor ministro: ¿pero es que alguien duda de que el hombre que maltrata, y que por ello va a la cárcel, desea vengarse de su mujer? Como eso es algo seguro, la obligación de nuestros responsables es –intentar– que el potencial delincuente no pueda llevar a cabo su objetivo.

 

Hay que acabar con esas malditas pulseras que, algún día alguien explicará por qué —¿serán un negocio?, ¿será que no hay sitio en prisión para tanta gente como delinque?—, se han puesto de moda en todo el mundo...

PRESUNTO ABUSO

PRESUNTO ABUSO

Asumo que los delitos sexuales cometidos sobre menores exigen un tratamiento especial que incluye la celeridad en su persecución, dado que actuar con tardanza puede suponer que el menor siga siendo víctima de una flagrante violación de su integridad. Dicho lo cual, sigo estupefacto por el caso de los cuatro monitores que el pasado martes fueron detenidos en El Campello (Alicante) y que ya han quedado en libertad.

 

Porque, ¿cómo es posible que se detenga a cuatro monitores del servicio subcontratado de comedor de un centro escolar —Colegio Público Rafael Altamira de la citada localidad—, entrando en estampida delante de alumnos y profesores, y que el fiscal ni siquiera solicite para los detenidos pena de prisión? ¿Pero bajo qué acusación y con qué información detuvo la Guardia Civil a los trabajadores? ¿Y con qué autoridad? ¿No consultaron primero al Juez cómo acometer una operación que se suponía relevante?

 

Según se ha informado, una madre se personó en la Comandancia de la Guardia Civil y denunció que su hija no quería ir al comedor porque “jugaba a algo que no le gustaba” con los monitores. ¿Con alguno de ellos en concreto? ¿Con los cuatro a la vez? ¿Pero hablamos de que cuatro pederastas trabajan en la misma empresa de catering escolar y cometen sus abusos a la luz del día, delante del resto de niños —457 inscritos en el comedor— y de otros monitores —21 en total, incluyendo a los acusados—?

 

Entiendo que la Guardia Civil debería haber investigado el entorno de la niña denunciante, porque hay menores que atribuyen a otros lo que les sucede cerca... Ya sucedió con el presunto asesino de Mari Luz, quien acudió a la Justicia para culpar a otro de los delitos que él mismo cometía sobre su hija.

 

También hubiese sido necesario confirmar que el testimonio de la pequeña era creíble —decía que varios niños se iban con los monitores "a jugar a tocar el pirulo", lo que a ella le "hacía daño" y que al no querer jugar la castigaban, por lo que al final participaba—. En este sentido, la pediatra que la examinó “no halló indicios físicos de abusos durante la exploración a la que le sometió”, aunque dejó constancia de su preocupación por los hechos relatados —lógico—, por lo que instó a los progenitores a que acudieran al centro y a la Policía para dar parte de unos posibles abusos sexuales sobre la niña —menos lógico—.

 

¿Posibles abusos? ¿Atribuibles a quién? ¿A los cuatro monitores? ¿Auno? ¿Pero sabía la pediatra en qué consistía el “juego del pirulo”? ¿No será que le sonó a “juego de la pirula”? Porque la empresa que presta el servicio y cuyos trabajadores han sido detenidos explica en su web que sus profesionales enseñan a los niños a comer sano y que lo hacen “de forma divertida, gracias a iniciativas originales y adecuadas al desarrollo evolutivo de los niños”. Lo evidente es que el original “juego del pirulo” no ha resultado adecuado al desarrollo evolutivo de la denunciante, pues un profesor afirma que la madre de la menor comentó que el psicólogo le había advertido de que “podía ser una fantasía de la niña para llamar la atención”.

 

Así, los monitores han declarado que antes y después de comer ponían a los niños en fila y los llevaban al baño; que los menores entraban solos en los aseos mientras dos monitores, una mujer y un hombre, vigilaban desde la puerta. ¿Puede que el “juego del pirulo” sea un método para incitar a que los niños hagan sus necesidades, para que luego no digan que tienen ganas, habitual excusa para no comer y escaparse de clase?

 

Lo cierto es que ahora ya son ocho los padres que han denunciado —habrán preguntado a sus hijos si ellos también participaban en el “juego del pirulo” y ante la respuesta afirmativa se habrán sumado a la denuncia— y varios más tienen intención de hacerlo; y que las supuestas víctimas son niñas de 4 y 5 años, aunque también hay niños y dos tienen 10 años de edad.

 

En definitiva, que es posible que algún o ningún monitor haya cometidos delitos, pero extraña que los cuatro formen una banda organizada —la psiquiatría no habla de pederastas con comportamiento grupal—; y que lo oportuno hubiera sido detener a los acusados en sus domicilios, por separado, para que no pudieran hablar entre sí. Al margen de que se habría evitado un espectáculo que los niños recordarán toda su vida, que quizás era de lo que se trataba...

 

Porque todo apunta a que alguien deseaba demostrar que la Guardia Civil vela por nuestra seguridad y que, en un exceso de celo, el presunto abuso lo han acabado cometiendo, con la detención, los agentes de la Ley. Veremos, así, si esto no le cuesta un disgusto al responsable de la Benemérita en Alicante, que hasta ahora había dado muestras de cumplir con diligencia su trabajo.

MOMENTOS DIFÍCILES

MOMENTOS DIFÍCILES

Tengo claro que, como sucede con los libros, hay personas para momentos y personas para todo momento. Las personas para momentos son aquellas que responden en condiciones cómodas; las personas para todo momento son las que demuestran un comportamiento razonable, a la altura de las circunstancias, cualesquiera que éstas sean: lo que no ha demostrado ser Esperanza Aguirre, protagonista de la ya famosa huída de la conflictiva situación que han vivido y aún viven algunos españoles en la India.

 

Por supuesto, la presidenta de Madrid tenía derecho a poner pies en polvorosa en momentos tan azarosos; incluso yo diría que la Comunidad de Madrid tenía la exigencia de preservar su seguridad —que yo considere nefasta a Aguirre no implica que no le reconozca una representatividad que debemos cuidar: ella es la presidenta de los madrileños por voluntad ciudadana y debe seguir siéndolo hasta que dicha voluntad cambie en las urnas—, pero lo cierto es que, como explica el eurodiputado Ignasi Guardans, desde pequeños nos enseñan que “el capitán debe ser el último en abandonar el barco”...

 

Es curioso que coincida con dicha apreciación del tal Guardans —ayer pregoné de palabra, como ahora en mi blog, que Aguirre había demostrado una actitud cobarde—, porque a este eurodiputado de CIU le escucho desde hace años en la tertulia de políticos del programa La Ventana de la Cadena SER y siempre me ha parecido un tanto repelente e hinchado, quizás debido a sus constantes referencias a sus desplazamientos por el mundo.

 

De hecho, no me extraña que CIU, según explicó él mismo recientemente, haya decidido no confiar en él para repetir en las próximas elecciones europeas, porque parece el típico elemento que se considera a sí mismo indispensable, de los que va por libre incluso en una formación política con ideario definido y que aparenta —quizás no sea así— servirse de su partido —¿y de su cargo?— más que servir al mismo. Pero aplaudo su decisión de permanecer en Bombay hasta que el último de sus compañeros abandone la ciudad, porque es lo que se espera de quien dirige cualquier delegación.

 

Desde luego, su forma de afrontar los sucesos de Bombay es muy diferente a la que hemos tenido oportunidad de conocer en el Telediario de TVE 1 de esta tarde, cuando la redactora desplazada al aeropuerto de Barajas ha elegido como entrevistada a la que ha presentado como Directora de Comunicación de la Cámara de Comercio de Madrid...

 

La citada Directora de Comunicación (sic), de nombre Covadonga Fernández, de quien no se espera heroicidad alguna aunque sí —dado su trabajo, entiendo que mejor remunerado que cuando era periodista en el diario ABC— que sea capaz de hilar un par de frases coherentes, ha expresado del siguiente modo sus sensaciones en torno a lo que ha vivido la delegación (comercial) madrileña en Bombay: “Era como la PlayStation de mi hijo”...

 

También ha informado, al igual que hiciera antes Esperanza Aguirre, de que en la escapada había perdido “los zapatos y el bolso”. No ha tenido oportunidad de contarnos de qué marca eran unos y otro, pero sí ha dicho con voz trémula, sobre la situación en el malecón, que “estaba lleno de indigentes y ratas”. Sólo le ha faltado añadir: “Qué asco, indigentes”.

 

No sé cómo estará la cosa en Bombay, pero Madrid vive momentos difíciles merced a un estilo “popular” que lo impregna todo...

TRÓPICO DE CÁNCER

TRÓPICO DE CÁNCER

De Trópico de Cáncer, la novela que Henry Miller publicó en París en 1934 sabía que supuso un escándalo en su época, que el autor se había inspirado en los entonces inéditos diarios de Anaïs Nin y que no se editó en Estados Unidos hasta 1961, tras afrontar más de sesenta juicios antes de su difusión.

 

Por ello tenía curiosidad por leer la obra, que reposaba en mi biblioteca desde hacía cuatro o cinco años, cuando la compré dentro de una colección de El País. Craso error. No he sido capaz de pasar de su sexta página (duodécima de la edición), una vez he topado con el siguiente párrafo:

 

“Por la noche, cuando contemplo la perilla de Boris reposando sobre la almohada, me pongo histérico. ¡Oh, Tania! ¿Dónde estarán ahora tu cálido coño, tus gruesas y pesadas ligas, tus muslos suaves y turgentes? Tengo una picha empalmada de quince centímetros. Voy a alisarte todos los pliegues del coño, Tania, colmado de semen. Te voy a enviar a casa junto a tu Sylvester con dolor en el vientre y la matriz del revés. ¡Tu Sylvester! Sí, él sabe encender un fuego, pero yo sé inflamar un coño. Te disparo dardos encendidos dentro, Tania, te pongo los ovarios incandescentes. ¿Está un poco celoso tu Sylvester ahora? Siente algo, ¿verdad? Siente los rastros de mi enorme picha. He ensanchado un poco las orillas, he planchado los pliegues. Después de mí, puedes recibir garañones, toros, carneros, ánades, san bernardos. Puedes embutirte el recto con sapos, murciélagos, lagartos. Puedes cagar arpegios, si te apetece, o templar una cítara en tu ombligo. Te estoy jodiendo, Tania, para que permanezcas jodida. Y, si tienes miedo a que te jodan en público, te joderé en privado. Te arrancaré unos pelos del coño y se los pegaré en la barbilla a Boris. Te morderé el clítoris y escupiré dos monedas de un franco...”.

 

Inmediatamente he comprendido que la novela era una narración creada para la polémica oportunista, con una terminología escatológica y pseudopornográfica bastante chabacana. Nada con lo que esté en contra, pues en absoluto soy pusilánime o beaturrón, pero que no me motiva a seguir las 350 páginas que siguen al anterior párrafo.

 

Comprendo que en 1934 el libro fuera auténtica dinamita subversiva que ponía en cuestión el orden social establecido. Pero hoy me parece una chorrada que me quitaría demasiado tiempo para otras lecturas. Otra vez será...

SESGADO PIJAMAS DE RAYAS

SESGADO PIJAMAS DE RAYAS

Anoche vi El niño con el pijama de rayas, la película que Mark Herman filmó a partir de la historia que narra en su libro homónimo el irlandés John Boyne. Como no he leído la obra (“The boy in the striped pyjamas”), desconozco la similitud entre la novela y el guión adaptado, pero la película no me convence.

 

No destriparé la historia, para que quien la vea saque sus propias conclusiones, pero sí adelanto que la visión del holocausto judío desde la óptica de Bruno, un niño de 8 años hijo de un militar alemán de alta graduación implicado en la Solución Final, no me parece creíble: el muchacho es un chico despierto, capaz de preguntarse por la bondad o maldad de su padre, que no entiende por qué los libros de Historia consideran peligroso lo que pueda hacer un solo hombre —“el judío”—, y que entabla una relación de amistad con un niño de su edad, Shmuel, preso en el campo de concentración de Auschwitz, situado junto a la casa donde su padre —director del campo— instala a la familia y que Bruno ve desde la ventana de su habitación.

 

Las conversaciones a un lado y otro de la valla de Auschwitz, que Bruno cree que es una granja, son las lógicas entre dos niños de su edad, a quienes les gusta jugar, pero el resto de la historia flojea porque se traslada una versión edulcorada de la repugnante matanza nazi. Quizás la obra pretende denunciar la situación sin explicitar la violencia, pero muchas veces —y es el caso—no ser claro equivale a silenciar la verdad.

 

Porque el mensaje subyacente —sesgado— es que la violencia, en esta ocasión la protagonizada por los nazis, acaba volviéndose en contra de sus impulsores, en una historia en la que los justos pagan por los pecadores. Pero, ¿y si Bruno no se hubiera disfrazado con el pijama de rayas que le presta su amigo Shmuel?

 

El filme no entra en el fondo de la cuestión: la violencia no lo es más porque quien la ejerza se degrade como persona o pueda resultar perjudicado, sino por la pobre víctima que la sufre. Nunca he creído en la pueril afirmación de que “las guerras son malas para todos”... Los culpables tienen nombres y apellidos y extender la responsabilidad al conjunto de las sociedades, sobre todo si se incluye a las víctimas o no se aclara quiénes son los verdugos, equivale a convertir doblemente en víctimas a los inocentes.

ROLDÁN, SONADO

ROLDÁN, SONADO

El programa que anoche emitió Telecinco, en el que María Teresa Campos —y luego otros cuatro periodistas— entrevistó a Luis Roldán, ex director de la Guardia Civil condenado en 1998 por malversación de fondos públicos, cohecho, fraude fiscal y estafa, deja varias cosas claras.

 

—Roldán parece sonado

—Roldán asume sus delitos

—Roldán pide perdón a los españoles y a la Guardia Civil

—Roldán reconoce haber cobrado comisiones a las constructoras

—Él se llevaba el 2% de cada obra realizada en los cuarteles de la G.C.

—Quienes pagaron las comisiones no fueron condenados. ¿Hoy pagan?

—Telecinco emite la entrevista, en estos momentos, con alguna intención

—Roldán cobra al parecer 50.000 € por la entrevista

—Roldán saldrá de prisión en febrero de 2010, con la condena cumplida

—Roldán dice que el dinero que robó lo tiene el famoso Paesa

—Cuando en 1976 se afilió al PSOE, en Aragón sólo había 22 militantes

 

Con referencia a la afección mental que pueda padecer Luis Roldán —imagino que depresión, ansiedad y algún tipo de cuadro paranoide—, de la que el propio entrevistado reconoce estar en tratamiento, cabe señalar que aparenta ser similar a la que se apreció en Mario Conde en su última aparición televisiva...

 

Eso me lleva a preguntarme: ¿Estos personajes que se aprovecharon de sus cargos para lucrarse, ya estaban mal de la cabeza antes de ser detenidos? ¿O acaban sonados porque saben que hay algunos otros, tan sinvergüenzas como ellos, que no están en prisión? ¿Nuestros presidios son tan duros para todos los presos o sólo para quienes no esperaban ingresar en ellos? ¿Lo que les afecta tanto a estos tipos es saber el desprecio que muchos ciudadanos sentimos por ellos, o sólo les preocupa que cuando salgan de prisión nadie de quienes les rodeaban, salvo su familia más próxima, querrá saber nada de ellos?

 

Dejo para otro ocasión una de mis afirmaciones: “Telecinco emite la entrevista, en estos momentos, con alguna intención”... Atentos también al hipotético embargo de lo cobrado por conceder la entrevista.