El Partido Comunista de España que dirige Francisco Frutos Gras hizo ayer público un manifiesto con motivo del trigésimo aniversario de la Constitución española de 1978, firmado por su Secretaría de Movimientos Sociales, con el que dice desvincularse de dicha Constitución y situarse “fuera del régimen político, económico y social actual”.
El documento, que he conocido gracias a Romenauer, no tiene desperdicio y puede suponer el definitivo suicido político para Izquierda Unida —si, como parece, dentro de una semana se ratifica que su máximo representante será el comunista Cayo Lara, quien como candidato en Castilla-La Mancha ni siquiera logró representación parlamentaria regional—.
En el texto, que merece la pena leer completo, se afirman cosas como estas:
[...] El Partido Comunista de España, tal y como aprobó en su pasada Conferencia Política, considera roto el pacto Constitucional, ante lo cual manifiesta su desvinculación de la Constitución de 1978 y se sitúa fuera del régimen político, económico y social actual, del que la oscura y reaccionaria Casa Real es la representante perfecta.
El PCE apuesta por el despliegue de un programa anticapitalista, federal y republicano, así como por un Proceso Constituyente a favor de una Tercera República cargada de derechos sociales, económicos y ambientales, de paz y amistad con los pueblos, y con una democracia participativa de calidad.
El PCE hace un llamamiento a todos los cargos públicos de izquierdas, con sentimiento y concepción republicana de nuestro país, y concretamente a sus militantes, a que se sumen a la Red de Municipios y Cargos Públicos por la Tercera República, trasladando a sus plenos municipales mociones exigiendo un Proceso Constituyente.
[...] El PCE inicia una nueva etapa libre de ataduras, por lo que reclama de toda su militancia y cargos públicos que actúen en coherencia desarrollando una actividad alternativa al actual sistema y conectando con las redes y los colectivos alternativos, transformadores, y los que trabajan a favor de la República.
[...] Treinta años después, el PCE manifiesta que el referéndum del 78 fue lo menos parecido a la decisión soberana de un pueblo al que sólo le dieron dos opciones: Monarquía Parlamentaria o Franquismo sin Franco.
Cabe señalar que, en su última Conferencia Política, el PCE ya había asumido las denominadas Diez Razones presentadas por Antonio Romero para la ruptura con el pacto constitucional, con lo cual fijaba su plan de actuación posterior, que ahora comienza a llevar a cabo. Pese a ello, su Secretaría de Comunicación, quizás consciente de lo que supone el paso que su partido ha decidido dar, ha publicado otra nota de prensa algo más moderada, que habla de reforma en vez de ruptura:
[...] Por lo tanto nuestra apuesta es clara: una reforma constitucional para llegar a una república federal, democrática y solidaria, capaz de garantizar los mismos derechos económicos y sociales a la ciudadanía que garantice la planificación de la economía en función de las necesidades sociales y ecológicamente sostenible, basada en un amplio sector económico público controlado democráticamente, la democracia participativa y el derecho de los pueblos a su libre autodeterminación.
Una reforma constitucional que deberá estar precedida de un Referéndum donde nuestros pueblos puedan decidir entre las dos formas de Estado: Monarquía o República. Para el PCE, el pacto constitucional está agotado y es necesario darle un impulso republicano, que debe hacerse primero creando conciencia republicana en la mayoría social española primero y abordar la reforma de nuestro marco constitucional en un régimen político que lleve a cabo una plena democratización de todas las instancias de la administración y el poder, con medidas como elección democrática de los jueces, democratización del ejército, la policía, la guardia civil y la judicatura, que garantice plenas competencias y recursos a los ayuntamientos.
En un caso u otro, y tomada la decisión de no respetar el actual marco legal, sólo cabe esperar que la opción política que defiende esas posiciones decida no usar la tapadera de IU y presentarse a las próximas elecciones con su verdadera marca electoral (PCE).
Aunque ello obligue, muy probablemente, a la marcha de la antigua IU de una parte importante de sus militantes.