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ME SABE MAL, el blog de @Franesco

Cosas que pasan

AGUIRRE, FUERA DEL ATLETI

AGUIRRE, FUERA DEL ATLETI

El Club Atlético de Madrid ha destituido a quien hasta ayer era su entrenador, Javier Aguirre, en lo que considero una correcta decisión, ya que, como sucedió en el caso de Bernd Schuster en el Real Madrid, el mexicano hacía tiempo que demostraba no tener ganas de manejar su equipo, lo cual implica imponerse a las actitudes poco profesionales de algunos componentes del mismo. Sin embargo, la dirección rojiblanca yerra al proceder a su relevo, ya que parece que, salvo sorpresa de última hora, el elegido para sustituir a Aguirre será Abel Resino, hasta la fecha entrenador del Castellón de 2ª División, sin experiencia en la elite más que por su etapa como futbolista —fue un portero de cierta calidad—.

 

Y es que, si quisiera hacer las cosas bien, el Atlético debería incorporar un entrenador capacitado para competir tanto en Liga como en la Champions, donde antes de un mes tendrá la opción de pasar a los cuartos de final en una eliminatoria frente al Oporto portugués. ¿Por qué los directivos no han preferido, entonces, fichar a algún técnico de mayor categoría de entre quienes están sin equipo, casos de Jabo Irureta o Víctor Fernández? ¿Sólo porque Abel es mucho más barato? ¿Influirá también que un entrenador modesto no se atreverá a exigir a final de temporada que le refuercen la plantilla? ¿Pero acaso es seguro que el próximo año Abel seguirá siendo el entrenador del Atleti?

 

Termino advirtiendo lo curioso que resulta que a Javier Aguirre lo destituyan justo al día siguiente de que se haya cerrado el mercado de invierno, cuando quien se incorpora a la dirección técnica no puede exigir nuevas incorporaciones a un equipo al que le falta, cuanto menos, un mediocentro ofensivo, un recambio para la defensa, un portero y un segundo punta que rivalice con la dupla Forlán-Agüero.

 

Y se acabó hablar de fútbol durante un tiempo…

CON RETRANCA

CON RETRANCA

Ha sido noticia el posado de Soraya Sáenz de Santamaría que acompañaba a una entrevista concedida al dominical del diario El Mundo, en la que la portavoz parlamentaria del Partido Popular afirmaba, entre otras cosas, que su marido “tiene una retranca bárbara”.

 

No han faltado quienes desde la derecha han atacado a la diputada, quienes desde la izquierda han aprovechado para denunciar anteriores críticas del PP sobre asuntos presuntamente similares —posado de las ministras socialistas para Vogue, vestimenta de Carmen Chacón durante la última Pascua Militar, etc.—  que no lo son y, sobre todo, quienes hablaban acerca de si Soraya salía o no favorecida…

 

Como entiendo que cualquiera es libre de aparecer en los medios de comunicación como estime oportuno, siempre que del mismo modo acepte la crítica—que para eso se trae a la plaza pública lo que hasta entonces era privado—, valoraré la foto y la trascendencia de la misma:

 

En primer lugar, no me parece que Soraya acabe de estar atractiva en la foto. De hecho, la estética general resulta un tanto cutre. Un quiero y no puedo, por el piececito apuntando en pretendida postura sensual, el pelo revuelto y, sobre todo, la artificial mirada de tigresa. Si le unimos que el vestido de noche no acaba de serlo porque el escote tapa lo que debiera insinuar, mientras sí muestra los hombros —el problema son los tirantes; quizás hubiera sido mejor lucir un “palabra de honor”—, la imagen es algo vulgar. En todo caso, la diputada no está fea, aunque creo que si la foto —y me refiero a la obra creativa, no a la fotografiada— ha llamado tanto la atención es, antes que por otra cosa, por el lucido blanco y negro.

 

Dicho lo cual, vamos a lo que interesa, que es la trascendencia política y lo que la fotografía tiene de carga psicológica. Porque este posado parece indicar que la intención de esta mujer —igual sucedería caso de ser hombre, que los misterios de la psique no tienen sexo— era pasar por guapa, lo cual ha supuesto anteponer sus querencias particulares al comportamiento que se acostumbra mantener en política.

 

Porque la actitud de la portavoz popular me ha hecho recordar “Pobre Cristina”, aquella magnífica canción de Sabina en la que hablaba de la millonaria heredera Onassis, “tan pobre que no tenía más que dinero”, quien para evitar que fotografiaran su oronda figura “aunque se derrita empapadita de sudor no se quita el albornoz”… Aquel tema cuyo estribillo, con retranca, aseguraba: Cris..., Cris..., Cristina, suspira y fantasea con que la piropea un albañil”

 

La cuestión es que, encerrona de Pedro Jota al margen, Soraya Sáenz de Santamaría ha trasladado a la opinión pública que necesita autoafirmarse y que, pese a ocupar un puesto de representación institucional al que muchos querrían acceder —sobre lo fácil que se lo ha puesto a algunos también podríamos hablar largamente—, lo que en realidad le emociona es que los demás admiren su palmito.

 

Es algo parecido al trauma que sin duda arrastra el presidente francés, Nicolás Sarkozy, a quien desde su niñez debió ilusionarle, dada su escasa estatura, poder disfrutar de una relación sentimental con una mujer esbelta, caso de Carla Bruni…

 

Por no hablar de José María Aznar, el chico de derechas cuya familia quizás no tuviera tanto poder adquisitivo como otros compañeros de pupitre y a quien le salió de dentro casar a la niña a lo grande”. Un tipo cuya máxima emoción parece ser presumir de su revés liftado en la cancha de paddle, de en cuántos minutos recorre el kilómetro en una media maratón o del estado de sus abdominales…

 

Desde luego, la cosa tiene guasa. O, como diría la portavoz popular, retranca…

UN TAL NANÍN

UN TAL NANÍN

Quien hasta hoy era presidente del Real Madrid, Ramón Calderón, ha dimitido tras conocerse que bajo su responsabilidad se manipuló la última asamblea de compromisarios del club madridista, en la que, además de estar presentes los Ultra Sur, votaron varias personas que ni eran socios del denominado mejor club del siglo XX, que de seguir como hasta ahora no lo será del XXI...

 

Dicha dimisión viene propiciada por la confianza que Ramón Calderón depositó en un tal Nanín (Mariano Rodríguez de Barutell), joven de 25 años que hace dos, cuando apenas tenía 23 y gracias al presidente de Legálitas, Alfonso Carrascosa, trabajó de forma eficiente en la campaña electoral presidencial, aportando a su candidatura votos y contactos derivados de su trabajo como relaciones públicas de Pachá y de su condición de ex propietario de Dorsia, un restaurante de moda ubicado en La Moraleja con el que ganó su primer dinero, tras vendérselo a un empresario de la construcción.

 

Hasta ahí llegaba el currículum del muchacho, quien en 2006 actuó como fontanero de una operación que algunos tildaron de fraude electoral y que concluyó en los juzgados.

 

Y es que Rodríguez de Barutell fue el encargado de buena parte de la labor de captación de votos por correo —luego anulados, también gracias a que el propio Nanín testificó, por lo visto falsamente, ante la jueza encargada del asunto—, como supervisor de un equipo comercial dedicado a captar simpatizantes. Calderón le concedió tanta importancia que en su discurso como presidente electo agradeció su labor: “¡Quiero nombrar a dos fenómenos sin los que nada de esto habría sido posible! ¡Nacho y Nanín!”.

 

Quizás por ello, al joven lo nombraron adjunto a la dirección del Área Social del Real Madrid y vio aumentar su poder en lo que atañe a la gestión de los Palcos VIPS, un negociazo dado el interés de muchas empresas por contar con localidades en el Santiago Bernabéu con las que obsequiar a clientes y directivos. Un pretendido poder que acabó ayer, cuando salió del club por la puerta de atrás, debido a que él y su superior fueron quienes introdujeron a los no socios en la famosa asamblea de compromisarios. De hecho, casi todos los colados eran amigos del chaval...

 

Tras los hechos, tocan los comentarios:

 

De lo sucedido, lo más chocante es que al presidente del Real Madrid le cueste el puesto la actuación de un chico de 25 años, típico pijete vivales, bajito y muy guapete, con aspecto de chulito de piscina, seguramente simpático y con don de gentes, que se ha buscado la vida organizando fiestas en discotecas de moda y que en su indumentaria y comportamiento —desde lo de su peinado a lo Christian Bale hasta lo de llamar Dorsia a su primer restaurante— demuestra tener fijación por el Patrick Bateman de American Psycho. Es decir, un don nadie al que la estupidez de quien quería ser presidente del club más laureado de Europa le concedió unos momentos de gloria y a quien, sin duda, a partir de ahora muchos dejarán tirado.

 

Por no hablar de que alguien que pretende pasar por persona responsable se presente a sí mismo como Nanín, y que hombres hechos y derechos que luego presumen de ser algo en la sociedad le sigan el juego... Vamos, como sucede con los Pocholo, Moncho, Keko, Fefa o Cuca... ¡Para mondarse!

 

Pensando en todo ello, he recordado varios posts de algunos blogs que sigo, que hablaban en torno a la estupidez empresarial y la pretendida generación 2.0. ¡Increíble!

NO BROMEARÉ SOBRE EL PORNO RESCATE

NO BROMEARÉ SOBRE EL PORNO RESCATE

La noticia acerca de la petición de la industria del porno estadounidense para ser ayudada económicamente en estos tiempos de crisis es de las que todo comentarista de la actualidad suele aprovechar para escribir un artículo de opinión mordaz, de esos con los que se intenta pasar por ingenioso.

 

Yo no lo haré. Simplemente, transcribiré lo que ha dicho Larry Flynt, uno de los principales empresarios de la pornografía norteamericana, que él dedica a los ciudadanos de su país pero que puede extenderse a los de todo el mundo:

 

Con todo el sufrimiento económico y la pérdida de tanto dinero, el sexo es lo último en lo que la gente piensa”

 

La gente está demasiado deprimida para ser activa sexualmente”

 

"Esto es muy malo para nuestra salud como nación: los estadounidenses pueden prescindir del automóvil, pero no del sexo”

 

Sabias palabras...

ÁNIMUS IOCANDI

ÁNIMUS IOCANDI

No he parado de reír desde que he conocido la siguiente noticia: cinco jóvenes sevillanos hicieron honor el pasado 28 de diciembre a la acostumbrada simpatía andaluza y llevaron a cabo una peculiar inocentada, consistente en disfrazarse de miembros de la Guardia Civil, quizás con tricornio y todo, y dedicarse a parar de madrugada a los conductores de Los Palacios, a quienes les obligaban a someterse a un falso control de alcoholemia.

 

Los falsos guardias no debían ser muy duchos en lo que atañe al operativo —o sus métodos eran verdaderamente humorísticos, ya que he creído escuchar a uno de los vecinos decir que le obligaron a soplar un globo con harina— y sus paisanos se dieron cuenta de que algo raro sucedía, por lo que telefonearon al cuartel de la Benemérita, que inmediatamente después envió a una pareja al lugar de los hechos:  casi una hora tardaron en localizarlos, porque el control de pega, como los de verdad, iba cambiando de sitio, hasta que dieron con ellos y se pusieron a la cola, como si en realidad fueran otros conductores-pardillos. Pillados in fraganti, los cinco émulos fueron esposados y trasladados al cuartel de la Guardia Civil, donde pasaron la noche detenidos. Luego se les puso a disposición judicial, bajo la imputación de un delito de usurpación de funciones públicas.

 

Aunque el “animus iocandi” —hacer algo en broma o con voluntad de causar gracia— existe y está reconocido en derecho, no exonera al infractor de los males que haya podido cometer; pero, salvo que los chavales hubieran robado a los conductores o puesto en peligro su integridad, no creo yo que el juez pueda hacer otra cosa que partirse el pecho de risa cuando vea aparecer a los cinco chicos y, al lado, a los dos verdaderos agentes.

 

Lo que completaría la humorada sería que el abogado acusador pidiera en el juicio a los agentes que reconocieran a los infractores, tras lo cual el de los chavales podría reclamar que sus clientes volvieran a ponerse el disfraz, para reconstruir la escena... O el juez es un soso, o se desternilla de risa...

 

Porque estos sevillanos son increíbles.

DIENTES SUCIOS

DIENTES SUCIOS

El ministerio de Sanidad ha puesto en marcha una campaña destinada a promover el uso del cepillo de dientes. La campaña, denominada Que molen tus muelas y que cuenta con un simpático spot televisivo, se anuncia para niños de 7 y 8 años, pero todo el mundo sabe que esto de la (falta de) limpieza bucodental no es una cosa de niños...

 

Porque los españoles se lavan muy poco los dientes. Mejor dicho: son pocos los españoles que se lavan los dientes como deberían, lo cual supone retirar los restos de comida, siempre, después de haber ingerido alimento. ¿Qué hay quien se cepilla los dientes a diario? Claro, pero casi por costumbre después de cenar, para poder irse a la cama con sensación de frescor y buen sabor de boca. Pero son una minoría los que lo hacen durante el día. Y no me refiero a los niños, sino a los adultos...

 

El español tipo desayuna en casa —poco, eso ya lo sabemos: apenas un café con leche y unas galletas—, y  puede que entonces se cepille los dientes. Pero a partir de ahí, se lanza a la calle a trabajar y pasa toda la jornada sin volver a hacerlo, sobre todo porque no sale de casa con un cepillo de dientes y pasta dentífrica en la cartera o el bolso. Eso sí: los más osados tiran de palillos... Pero durante el día se puede tomar un desayuno reparador (¿10:30 a 11:30?), un aperitivo (¿13:00 a 14:00?), acometer la comida (¿14:00 a 15:30?) y la hipotética posterior merienda compuesta de café y bollo (¿17:00 a 18:30?), todo ello sin haber reparado —o sí— en que tras cada comida deberíamos cepillarnos los dientes.

 

¿Cómo acostumbrar —es una costumbre— a la gente a lavarse bien los dientes desde pequeños? Creo que sería imprescindible, campañas de promoción aparte, que justo después de acabado el recreo de los escolares, cuando los niños han comido su bocadillo, bollos, chicles, etc., se hiciese una pequeña pausa de tres minutos antes de reanudar las clases, para que todos los niños se cepillasen los dientes a la vez —cada uno con su cepillo personal, claro—. No tengo la seguridad de que eso se esté haciendo en algunos países de nuestro entorno, pero apostaría a que es así...

UNO MENOS (y 2)

UNO MENOS (y 2)

Hace un par de meses me alegré por la muerte del ultraderechista Jörg Haider, que consideraba una buena noticia porque desaparecía de la escena política “semejante fanático, un auténtico peligro para la convivencia en nuestro continente”.

 

Algo parecido, aunque a menor escala, podemos decir del suicidio de la pasada madrugada, con el cual se ha quitado la vida el hombre que hace unos días y durante un permiso carcelario mató a quien hasta entonces era su pareja e intentó hacer lo mismo con la anterior.

 

La ex mujer del fallecido ha sido tan clara como se espera de quien padece dicha situación de amenaza —difícilmente los políticamente correctos se atrevan esta vez a replicarla...—, al declararsecontenta” y “aliviada” por ella y por sus hijos, “porque vamos a descansar” y “podemos respirar tranquilos”. “Nos lo merecemos”, ha suspirado. Por supuesto, añadiría yo...

 

Y es que ninguna muerte debería, a priori, celebrarse, salvo que beneficie a inocentes que corren un seguro peligro mientras siga con vida su potencial agresor. Así, pienso en el 11-M y en lo tranquilos que nos hubiéramos quedado todos los españoles si durante su trayecto hasta Alcalá de Henares en la famosa furgoneta Renault Kangoo alguno de los detonadores se hubiera activado y los terroristas hubieran saltado por los aires.

 

Y es que la vida —la de verdad— tiene estas cosas.

BLANCA NIEVE

BLANCA NIEVE

Desde que elegí Blogia como soporte para mi blog, gracias a la recomendación de un amigo que sólo semanas después me animaba a pasarme a Wordpress, una duda ha asaltado a todos los lectores que pretendían comentar alguno de mis escritos:

 

“¿Cuánto suman 2+2?”

 

La respuesta, evidente, era: 4.

 

Dicha pregunta —imposible de eliminar— y su obligada respuesta era el sistema anti-spam que Blogia utilizaba para evitar, según sus administradores, la ralentización del servicio:

 

El spam puede ser un problema grave en sistemas de tamaño tan grande como blogia. Imagínate tan sólo dos comentarios de spam en cada uno de lo cerca de 50.000 blogs que tiene blogia, son 100.000 comentarios inútiles al día, que consumen recursos de espacio...”.

 

Sea como fuere, el caso es que había acabado cogiéndole cariño a la preguntita. Se había convertido casi en una seña de identidad. Hasta hoy, cuando según es mi norma procedo a responder a uno de mis comentaristas, escribo el texto, pulso el botón de publicar, salta la página con la pregunta, respondo que “4” y se encienden las alarmas... ¡No es correcto! ¿Cómo? Leo entonces la pregunta y me encuentro con que alguien ha decidido, sin pedirme permiso, poner esta otra:

 

“¿De qué color es la nieve?”

 

Y, en efecto, la respuesta correcta es: Blanca.