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ME SABE MAL, el blog de @Franesco

¡A LA MIERDA!

¡A LA MIERDA!

Acabo ahora de terminar de ver en La 2 de Televisión Española una preciosa película con la que el programa Versión Española que presenta Cayetana Guillén Cuervo ha homenajeado a Fernando Fernán Gómez, quien falleció hace ayer un año. Se trataba de La ciudad sin límites, que ya había visto —no entera, pues soy de los que se sienta al televisor a deshoras y, muchas veces, sin haber consultado la programación, lo cual provoca que llegue tarde al comienzo de algunas citas televisivas que merecerían que estuviera algo más pendiente—, aunque en todo caso ha merecido la pena.

 

Tengo claro que, cuando uno es un artista —y Fernán Gómez lo era—, lo es hasta para elegir, si puede, la fecha de su muerte... Porque estoy convencido de que el cómico, haciendo de tripas corazón, aguantó lo que pudo para no fallecer en una fecha endemoniada y se marchó de este mundo, dejando atrás el 20-N, exclamando:

 

¡A LA MIERDA!

FEO AL REY

FEO AL REY

He dejado pasar unos días hasta hablar de una cuestión que considero de interés, no sólo político, sino social e institucional: el feo que el Partido Popular hizo al Rey de España, Juan Carlos de Borbón, a la sazón Jefe del Estado, al decidir no acudir a la inauguración de la cúpula de Miquel Barceló en la sede de Naciones Unidas en Ginebra.

 

Y he esperado porque antes quería escuchar la versión oficial del PP, del PSOE como partido en el Gobierno, y del propio Gobierno. Por supuesto, no esperaba reacción por parte de la Casa del Rey, ya que salvo en cuestiones que le atañen directamente y quedan fuera de la disputa partidista —y ni aún así—, no suele pronunciarse si se trata de casos conflictivos.

 

Y este lo es: porque la patada del PP al PSOE —ahora tratan de silenciar el asunto con una petición de reprobación del ministro Moratinos que no llegará a nada— se la han dado en el culo al Rey y a todos los españoles, y además en un acto de trascendencia internacional.

 

El PSOE y el Gobierno han criticado al PP por su posición, aunque no se ha querido dejar claro que la derecha española, con su ausencia en el acto oficial, ha insultado al Jefe del Estado. Creo que es una oportunidad perdida para llamar al pan, pan, y al vino, vino.

 

Y es que, si al PP le disgusta todo el asunto de la cúpula de Barceló, puede expresar su malestar como quiera, pero no de ese modo. A mí y a muchos ciudadanos, sobre todo de izquierdas, pueden no gustarnos ciertos colectivos, pero no por ello el partido en el Gobierno apoyado por un partido concreto —en este caso el PSOE— deja de cumplir con sus responsabilidades institucionales.

 

¿Imaginamos lo que dirían los reaccionarios si el Gobierno socialista no recibiera al papa Benedicto —Ratzinger— en su próxima visita a España?

TRÓPICO DE CÁNCER

TRÓPICO DE CÁNCER

De Trópico de Cáncer, la novela que Henry Miller publicó en París en 1934 sabía que supuso un escándalo en su época, que el autor se había inspirado en los entonces inéditos diarios de Anaïs Nin y que no se editó en Estados Unidos hasta 1961, tras afrontar más de sesenta juicios antes de su difusión.

 

Por ello tenía curiosidad por leer la obra, que reposaba en mi biblioteca desde hacía cuatro o cinco años, cuando la compré dentro de una colección de El País. Craso error. No he sido capaz de pasar de su sexta página (duodécima de la edición), una vez he topado con el siguiente párrafo:

 

“Por la noche, cuando contemplo la perilla de Boris reposando sobre la almohada, me pongo histérico. ¡Oh, Tania! ¿Dónde estarán ahora tu cálido coño, tus gruesas y pesadas ligas, tus muslos suaves y turgentes? Tengo una picha empalmada de quince centímetros. Voy a alisarte todos los pliegues del coño, Tania, colmado de semen. Te voy a enviar a casa junto a tu Sylvester con dolor en el vientre y la matriz del revés. ¡Tu Sylvester! Sí, él sabe encender un fuego, pero yo sé inflamar un coño. Te disparo dardos encendidos dentro, Tania, te pongo los ovarios incandescentes. ¿Está un poco celoso tu Sylvester ahora? Siente algo, ¿verdad? Siente los rastros de mi enorme picha. He ensanchado un poco las orillas, he planchado los pliegues. Después de mí, puedes recibir garañones, toros, carneros, ánades, san bernardos. Puedes embutirte el recto con sapos, murciélagos, lagartos. Puedes cagar arpegios, si te apetece, o templar una cítara en tu ombligo. Te estoy jodiendo, Tania, para que permanezcas jodida. Y, si tienes miedo a que te jodan en público, te joderé en privado. Te arrancaré unos pelos del coño y se los pegaré en la barbilla a Boris. Te morderé el clítoris y escupiré dos monedas de un franco...”.

 

Inmediatamente he comprendido que la novela era una narración creada para la polémica oportunista, con una terminología escatológica y pseudopornográfica bastante chabacana. Nada con lo que esté en contra, pues en absoluto soy pusilánime o beaturrón, pero que no me motiva a seguir las 350 páginas que siguen al anterior párrafo.

 

Comprendo que en 1934 el libro fuera auténtica dinamita subversiva que ponía en cuestión el orden social establecido. Pero hoy me parece una chorrada que me quitaría demasiado tiempo para otras lecturas. Otra vez será...

SESGADO PIJAMAS DE RAYAS

SESGADO PIJAMAS DE RAYAS

Anoche vi El niño con el pijama de rayas, la película que Mark Herman filmó a partir de la historia que narra en su libro homónimo el irlandés John Boyne. Como no he leído la obra (“The boy in the striped pyjamas”), desconozco la similitud entre la novela y el guión adaptado, pero la película no me convence.

 

No destriparé la historia, para que quien la vea saque sus propias conclusiones, pero sí adelanto que la visión del holocausto judío desde la óptica de Bruno, un niño de 8 años hijo de un militar alemán de alta graduación implicado en la Solución Final, no me parece creíble: el muchacho es un chico despierto, capaz de preguntarse por la bondad o maldad de su padre, que no entiende por qué los libros de Historia consideran peligroso lo que pueda hacer un solo hombre —“el judío”—, y que entabla una relación de amistad con un niño de su edad, Shmuel, preso en el campo de concentración de Auschwitz, situado junto a la casa donde su padre —director del campo— instala a la familia y que Bruno ve desde la ventana de su habitación.

 

Las conversaciones a un lado y otro de la valla de Auschwitz, que Bruno cree que es una granja, son las lógicas entre dos niños de su edad, a quienes les gusta jugar, pero el resto de la historia flojea porque se traslada una versión edulcorada de la repugnante matanza nazi. Quizás la obra pretende denunciar la situación sin explicitar la violencia, pero muchas veces —y es el caso—no ser claro equivale a silenciar la verdad.

 

Porque el mensaje subyacente —sesgado— es que la violencia, en esta ocasión la protagonizada por los nazis, acaba volviéndose en contra de sus impulsores, en una historia en la que los justos pagan por los pecadores. Pero, ¿y si Bruno no se hubiera disfrazado con el pijama de rayas que le presta su amigo Shmuel?

 

El filme no entra en el fondo de la cuestión: la violencia no lo es más porque quien la ejerza se degrade como persona o pueda resultar perjudicado, sino por la pobre víctima que la sufre. Nunca he creído en la pueril afirmación de que “las guerras son malas para todos”... Los culpables tienen nombres y apellidos y extender la responsabilidad al conjunto de las sociedades, sobre todo si se incluye a las víctimas o no se aclara quiénes son los verdugos, equivale a convertir doblemente en víctimas a los inocentes.

ROLDÁN, SONADO

ROLDÁN, SONADO

El programa que anoche emitió Telecinco, en el que María Teresa Campos —y luego otros cuatro periodistas— entrevistó a Luis Roldán, ex director de la Guardia Civil condenado en 1998 por malversación de fondos públicos, cohecho, fraude fiscal y estafa, deja varias cosas claras.

 

—Roldán parece sonado

—Roldán asume sus delitos

—Roldán pide perdón a los españoles y a la Guardia Civil

—Roldán reconoce haber cobrado comisiones a las constructoras

—Él se llevaba el 2% de cada obra realizada en los cuarteles de la G.C.

—Quienes pagaron las comisiones no fueron condenados. ¿Hoy pagan?

—Telecinco emite la entrevista, en estos momentos, con alguna intención

—Roldán cobra al parecer 50.000 € por la entrevista

—Roldán saldrá de prisión en febrero de 2010, con la condena cumplida

—Roldán dice que el dinero que robó lo tiene el famoso Paesa

—Cuando en 1976 se afilió al PSOE, en Aragón sólo había 22 militantes

 

Con referencia a la afección mental que pueda padecer Luis Roldán —imagino que depresión, ansiedad y algún tipo de cuadro paranoide—, de la que el propio entrevistado reconoce estar en tratamiento, cabe señalar que aparenta ser similar a la que se apreció en Mario Conde en su última aparición televisiva...

 

Eso me lleva a preguntarme: ¿Estos personajes que se aprovecharon de sus cargos para lucrarse, ya estaban mal de la cabeza antes de ser detenidos? ¿O acaban sonados porque saben que hay algunos otros, tan sinvergüenzas como ellos, que no están en prisión? ¿Nuestros presidios son tan duros para todos los presos o sólo para quienes no esperaban ingresar en ellos? ¿Lo que les afecta tanto a estos tipos es saber el desprecio que muchos ciudadanos sentimos por ellos, o sólo les preocupa que cuando salgan de prisión nadie de quienes les rodeaban, salvo su familia más próxima, querrá saber nada de ellos?

 

Dejo para otro ocasión una de mis afirmaciones: “Telecinco emite la entrevista, en estos momentos, con alguna intención”... Atentos también al hipotético embargo de lo cobrado por conceder la entrevista.

AGUIRRE: “Franco era bastante socialista”

AGUIRRE: “Franco era bastante socialista”

La aparición de la presidenta de Madrid, Esperanza Aguirre, en el programa de debate 59 segundos que emite RTVE, ha dejado un titular asombroso. La presidenta Aguirre ha dicho: “Yo creo que Franco era bastante socialista”.

 

Dicha afirmación, que en otras circunstancias o con otros interlocutores hubiera dado para una sucesión de réplicas y contrarréplicas, ha pasado prácticamente desapercibida para unos periodistas —o como tal se ha presentado a los presentes— que se han empleado con un servilismo desacostumbrado e impropio de quien tiene la oportunidad de entrevistar a la presidenta de la Comunidad Autónoma española donde con más insistencia se han aplicado (y aún se aplican) las recetas liberales que nos han conducido a la actual crisis económica mundial.

 

Casimiro García Abadillo —de quien no se esperaba otra cosa—, José Mari Calleja —quien al menos ha preguntado por Cajamadrid y ha protestado por los cuarenta años de dictadura franquista—, Francisco Marhuenda —tan pelota que hasta ha presumido del “Modelo Madrid”—, Antón Losada —qué decepción—, el catedrático de Economía y columnista de ABC Fernando Fernández —quien pese a no ser de mi agrado, ha rezumado coherencia en sus preguntas: Afganistán, gestión privada de los servicios públicos...— y Gemma Robles —quien ha preguntado por el futuro de Ruiz Gallardón, a quien Aguirre ve en un futuro Gobierno de Rajoy y no como candidato en las próximas elecciones europeas— han dejado escapar viva a una Esperanza Aguirre que ha demostrado su acostumbrado desparpajo y chulería, además de tener mucha escuela.

 

Tanta, que hasta ha aprovechado la condición de homosexual de un tío suyo, Jaime Gil de Biedma —de quien se ha escrito que falleció víctima del SIDA—, a quien según ella se impidió ingresar en el PSUC, “por gay” —lo cual no es del todo cierto, dado que quien le negó la entrada fue un amigo que al parecer pretendía librarle de las posibles críticas de sus compañeros, o que no le relacionaran con él...—, para criticar a quienes acusan a los populares de homofobia... ¡A la vez que defendía que al matrimonio entre dos personas del mismo sexo no se le debía llamar “matrimonio”!

 

Desde luego, no sé cómo todavía hay quien se pregunta por qué esta señora gana una y otra vez las elecciones en Madrid: así se las ponían a Fernando VII.

EN PIE (STAND UP)

EN PIE (STAND UP)

Con motivo de la jornada reivindicativa que el pasado 5 de noviembre desarrolló —paradójicamente, con escaso eco mediático en nuestro país— la Federación Europea de Periodistas (FEP), sección europea de la Federación Internacional de Periodistas (IFJ), movilización que denunciaba las situaciones de precariedad laboral y profesional que afectan al conjunto de los profesionales de la información y llevaba el lema de “EN PIE POR EL PERIODISMO” (“Stand up for journalism”), el secretario general de la Federación de Sindicatos de Periodistas ha remitido una carta al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero.

 

En mi doble condición de militante socialista y periodista transcribo dicha misiva, que recoge el sentir de los afiliados a dicha organización sindical profesional, a la que pertenezco, y que recuerda al presidente su compromiso electoral de someter a votación en el parlamento una Ley del Estatuto del periodista profesional que equipare los derechos laborales de los informadores españoles con los que disfrutan nuestros colegas de profesión en los países de nuestro entorno: 

 

Madrid, 10 de noviembre de 2008

 

Apreciado Sr. Presidente:

 

Un año más las mujeres y hombres que ejercemos el periodismo en Europa nos movilizamos en una jornada convocada por la Federación Europea de Periodistas (FEP), sección europea de la Federación Internacional de Periodistas (FIP), contra la precariedad laboral y profesional y por la calidad de la información, bajo el eslogan de En pie por el Periodismo. Un año más también la Federación de Sindicatos de Periodistas (FeSP) le reclama que cumpla el compromiso que adquirió con los periodistas de este país y adopte medidas efectivas para sacar adelante un estatuto profesional y una ley de derechos laborales que nos iguale a los países de nuestro entorno.

 

En esta semana de movilización, todos los sindicatos que formamos parte de la Federación de Sindicatos de Periodistas (FeSP) denunciamos de manera especial las situaciones de precariedad laboral y profesional que afectan al conjunto de los profesionales de la información y rechazamos rotundamente las acciones de las empresas de comunicación que, bajo el pretexto de la actual situación de crisis económica, llevan a cabo una perversa política de regulación encubierta de sus plantillas. La disminución real de la publicidad, que afecta a algunas de ellas, no justifica estas maniobras cuando muchos de esos medios siguen declarando importantes ganancias. Estas políticas salvajes contra el empleo de los trabajadores de los medios acarrearán, como daño compartido por toda la ciudadanía, un nuevo y fuerte deterioro de la calidad de la información que reciben.


Hoy seguimos reclamando de los legisladores que, con urgencia, aprueben una ley de regulación laboral de la profesión periodística que acabe con la explotación de los periodistas a la pieza, que afecta a más del 30% de los informadores y que constituye un fraude a la Seguridad Social de millones de euros, permanente y consentido por las autoridades. Y reiteramos nuestro llamamiento al Gobierno y a los legisladores para que cumplan con su obligación de garantizar el derecho a la información de la ciudadanía; para lo cual es imprescindible una ley que regule ese derecho a la que se ha comprometido el partido en el Gobierno, el PSOE.

 

Exigimos igualmente, señor Presidente, que esa ley reguladora del derecho a la información garantice como mínimo la libertad de acceso a las fuentes; la existencia de comités de redacción en los medios; regule el acceso a la profesión; preserve los derechos de autoría de las y los informadores; imponga el cumplimiento de las normas deontológicas de la profesión; regule el derecho constitucional al secreto profesional y contemple la creación de una autoridad de la información independiente que asegure a los ciudadanos su derecho a recibir información veraz, plural y completa. Sólo respondiendo a estas justas demandas de los profesionales de la información y de buena parte de la ciudadanía, podrán decir nuestros parlamentarios que cumplen con su obligación de proteger un derecho fundamental que es básico para preservar cualquier democracia madura.

 

Un año más, señor Presidente, con motivo de esta reivindicación de los periodistas europeos, le pedimos que asuma el compromiso que contrajo con nosotros cuando el 25 de noviembre de 2003, unos meses antes de salir elegido Presidente del Gobierno de España, y durante la jornada parlamentaria Derecho a la información. Derechos de los informadores nos presentaba usted distintas propuestas, entre ellas la titulada Promulgación de un Estatuto del Periodista Profesional. En su propuesta aquel día nos manifestó que "lo pedís muchos de los que estáis aqui. Lo piden las organizaciones profesionales. Ya lo aplican muchos de los países. Lo recomienda la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa, como habéis visto hoy. No es serio que hoy haya en España miles de periodistas haciendo jornadas eternas y en condiciones salariales y laborales tan precarias que les hacen vulnerables frente a las manipulaciones y abusos. El Estatuto reconocerá derechos específicos de carácter laboral especialmente en lo que tiene que ver con su inclusión en el régimen general de la Seguridad Social. Garantizará el secreto profesional, tarea pendiente, por cierto, aunque sea un mandato de la Constitución. Establecerá también un código de incompatibilidades y un código ético. Creará la figura del Consejo de Información de ámbito estatal y, opcionalmente, autonómico".

 

En una respuesta personal suya, señor Presidente, también me emplazaba, antes de llegar a la presidencia, a colaborar en esta tarea desde La Moncloa. Sigo disponible para esta colaboración leal y sincera.

 

Cinco años después, desde la Federación de Sindicatos de Periodistas, le reiteramos la necesidad de establecer medidas concretas para atajar una situación insostenible para nosotros, profesionales de la información, para la ciudadanía y para la calidad de nuestra Democracia. El deterioro de la información que recibe la ciudadanía de este pais, ni siquiera ha merecido la creación de la Autoridad del Audiovisual, hecho insólito en el contexto europeo y que judicializa cada día más los contenciosos sobre excesos de los medios. Ante este panorama, la actuación por parte del poder legislativo es urgente y no puede sufrir más demoras, señor Presidente.

 

A la espera de que pueda leer con atención esta nueva carta le saludo muy atentamente,


Enric Bastardes Porcel, Secretario General de la Federación de Sindicatos de Periodistas (FeSP)

ESTILO BLOGUERO

ESTILO BLOGUERO

Si algo sorprende en este mundillo bloguero es el estilo incendiario de algunas bitácoras y, más aún, de algunos comentaristas de las mismas. Se trate de un blog de análisis político o social, o que hable de las canciones o libros que gustan a quien lo escribe, o sea un híbrido entre unos y otros, proliferan aquellos donde se leen cosas que difícilmente se dirían en persona, por el riesgo de que alguien nos pusiera en nuestro sitio, incluso de forma violenta.

 

Este comportamiento viola lo que solía ser norma en nuestras sociedades, en las que resultaba más fácil cometer una torpeza mediante el uso de la palabra hablada —que, por tanto, se perdonaba más— que con la escrita, pues se entendía que, mientras el dicente podía emitir un mensaje en estado de ofuscación, un texto escrito había sido pensado, redactado, leído, corregido y, finalmente, publicado.

 

Desde luego, no parece ser el caso de algunos blogs, y aún menos de muchos comentarios, quizás debido a una cuestión de estilo. De estilo bloguero...

 

En ese sentido, hace ya más de dos siglos y medio escribía el naturalista Georges-Louis Leclerc, Conde de Buffon, aquello que tanto se ha repetido luego como cita: “El estilo es el hombre mismo” (“Le style est l’homme même”). Cabe señalar que Buffon no se refería al estilo del hombre —del ser humano, se entiende— a la hora de vestir, sentarse a la mesa o coger los cubiertos, sino al estilo de sus escritos. Porque sus palabras formaban parte del Discurso sobre el estilo (“Discours sur le style”) que leyó en su acto de ingreso en la Academia francesa, en 1753.

 

Así, el aristócrata francés afirmaba que los discursos escritos debían contener mensajes meditados, ordenados y bien enlazados, salvo que se pretendiera ofrecer un estilo “difuso, cobarde y arrastrado” (“le style sera diffus, lâche et traînant”). Y es que, según explicaba, había una gran diferencia entre la palabra hablada y la escrita: “Esa es la razón por la cual, quienes escriben como hablan, a pesar de hablar bien, escriben mal” (“C’est par cette raison que ceux qui écrivent comme ils parlent, quoiqu’ils parlent très bien, écrivent mal”).

 

Ha pasado tiempo desde entonces, bastantes guerras y alguna revolución que otra, pero el razonamiento de Buffon no ha perdido vigencia. Por eso en ME SABE MAL y, sobre todo, en mis comentarios en los blogs que leo, trato de seguirlo, aunque no siempre resulte fácil dadas las cosas que se leen...