¡EL CHICAGO DE OBAMA, FUERA!
Quedamos Madrid, Río de Janeiro y Tokio: ya no me atrevo a hacer pronósticos...
Quedamos Madrid, Río de Janeiro y Tokio: ya no me atrevo a hacer pronósticos...
Escribiendo ahora mismo a 500 kilómetros de distancia de la capital, reconozco que la presentación de la candidatura madrileña española no sólo me ha hecho albergar ciertas esperanzas de que mi ciudad pueda ser la elegida para organizar los Juegos Olímpicos de 2016, sino que hasta me han entrado ganas de tirar hacia allá para compartir la emoción del momento de la elección con mis familiares y amigos...
Sé que en realidad no deja de ser una cuestión sentimental, pero cómo será la cosa que hasta me ha dado tiempo a hacer una quiniela sobre las posibles votaciones...
Así ganaría Madrid la carrera olímpica, batiendo en la ronda final al Chicago de Obama por un único voto (¿el de Alberto de Mónaco?):
1ª 2ª 3ª
Chicago 33 38 49
Madrid 29 34 50
Río 22 25
Tokio 11
95 97 99
Malévolo como soy, mi corazonada acerca de la decisión del Comité Olímpico Internacional sobre la ciudad organizadora de los Juegos Olímpicos de 2016 es que la lectura del nombre de la elegida –y ojalá Madrid sea la afortunada– provocará el llanto en alguien tan melodramático como Alberto Ruiz-Gallardón, sea por alegría o por la tristeza de quien se sabe, de nuevo, derrotado…
Porque si alguien se juega algo personal en este envite es el alcalde de la capital, cuyo futuro político dependerá en buena medida de la decisión del CIO: si Madrid es elegida, Gallardón dispondrá de la plataforma perfecta para intentar el asalto a la presidencia del PP y, en su momento, del Gobierno de España; pero si Madrid es derrotada, el alcalde purgará su enésimo fracaso y sólo mantendrá la opción de repetir como alcalde de la capital y confiar en que Rajoy pueda hacerle un hueco en las listas de 2012, siquiera como segundón.
Tan es así que sus respuestas, en la entrevista que publica hoy El Mundo, lo delatan:
-¿A usted lo cambiará el resultado del viernes? ¿Cambiará el rumbo de su vida?
-Yo cumpliré y estará vinculado con la candidatura.
-¿Desde dónde?
-Si el CIO nos da su confianza tendremos que estar a la altura y responder a esa confianza.
Es decir, que suceda lo que suceda, Gallardón será el candidato del PP para la capital en 2011, como ya anticipó: si Madrid no es elegida, porque dirá que “su compromiso” es “luchar por un Madrid olímpico”, a falta de otras opciones (pocas le quedarán); si Madrid es elegida, dirá que “su compromiso” es “organizar los mejores Juegos de la historia”, a la espera de recoger la fruta madura que es el PP bajo el débil liderazgo de Rajoy…
Por otro lado, en lo que atañe a lo que pueda decidir el CIO, la experiencia indica que la cosa está muy difícil y no por la presencia de Obama, ya que a los vividores que integran la Asamblea de la organización deportiva supranacional les trae sin cuidado que el presidente norteamericano ayude a su ciudad; ni por el asunto de las rotaciones continentales; ni por la cuestión, en realidad menor, de la valía de las candidaturas: los miembros del CIO se mueven (siempre lo han hecho) por intereses personales, normalmente pecuniarios, por lo que entiendo que el gran rival de Madrid es Río de Janeiro, ciudad que forma parte de un país emergente donde los delegados que votan pueden pretender obtener pingües beneficios.
Ese es el verdadero quid de la cuestión: muchos miembros del CIO –y sus familiares, amigos y socios– tienen intereses en empresas de marketing deportivo, comunicación y derechos de retransmisión televisiva, o en marcas de prendas especializadas, etc., a las que les será más fácil obtener ganancias en un país como Brasil, donde queda mucho por hacer y repartir, que en otras ciudades como Chicago o Tokio, donde casi todo el pescado está vendido. Porque no pretenderá nadie ir a Japón a venderles PDAs o móviles de última generación donde poder ver las carreras de Usain Bolt, digo yo...
Otra cosa sucede en Madrid o Río: si el presidente Zapatero y el rey Juan Carlos les hacen creer –lo suyo es darles esperanzas y luego no cumplir, como se estila en política– a quienes deben votar que ellos mismos (no sus países: no nos chupemos el dedo) pueden resultar beneficiados, sea por sus contactos políticos, por sus inversiones inmobiliarias en nuestras costas o porque puedan ser los importadores autorizados en su país de algunas de nuestras joyas (jamoncito del bueno, trenes de alta velocidad…), tendremos mucho ganado.
Sea como fuere: ¡Suerte, Madrid!
Me sorprenden las palabras del ministro de Fomento y de la ministra de Economía y Hacienda, a la sazón vicepresidenta segunda del Gobierno, a cuenta de la escandalosa pensión de 3 millones de euros anuales que cobrará, por abandonar su trabajo, el hasta ahora Consejero Delegado del BBVA.
Un tal Goirigolzarri que, por cierto, ha demostrado al llevarse semejante pastizara por prejubilarse con 55 años que era el más listo de su clase, lo cual habríamos podido apreciar de haber mirado su fotografía tipo Bill Gates, en la que se vuelve a confirmar que la cara es el espejo del alma…
A lo que iba: me sorprenden las palabras de estos dos miembros del Gobierno porque son precisamente ellos quienes tienen la posibilidad de evitar estos asaltos de guante blanco, en vez de dedicarse a hablar de “ética” o criticar la escasa tributación fiscal de unas pensiones vitalicias que son posibles porque ellos mismos las permiten.
Y es que hemos visto a Obama ayudar a empresas y bancos estadounidenses en apuros, a la vez que tomaba decisiones sobre el tratamiento fiscal de los emolumentos de los ejecutivos de dichos entes privados a los que ayudaba; pero no hemos visto hacer lo mismo a nuestro Gobierno, que también ha facilitado la labor de los bancos, en su caso en forma de avales –lo cual parece acertado–, sin impedir que los directivos de dichos bancos se lucrasen de esta manera.
Por ello, la vicepresidenta no lleva razón al decir que “en todo caso, es una decisión de los accionistas”, ya que al BBVA, como al resto de bancos, le hemos avalado todos los españoles; y mucho menos al afirmar que el caso merecería “una consideración de ética sobre la que saben cuál es la opinión del Gobierno”. De hecho, casi lo único acertado en las palabras de la vicepresidenta ha sido reconocer que “no tenemos que opinar sobre esos temas”. Claro que no: lo que tiene que hacer este Gobierno es actuar…
Porque un Gobierno no se dedica a hacer consideraciones éticas, sino a gobernar conforme a las leyes vigentes, esté o no de acuerdo con ellas, hasta que el grupo parlamentario que lo mantiene en el poder pueda modificar las leyes que choquen con su “ética”. Y si la ética del Gobierno –eso espero– es que esas indemnizaciones son escandalosas o deben tributar de otra forma, como dice José Blanco, lo que debe hacer es presentar un proyecto de Ley o aprobar un Real Decreto –alguno que nos está dando problemas hemos visto en los últimos tiempos–. Pero si no lo hace, lo mejor es no opinar, como apunta la vicepresidenta, sobre todo porque a todos los que apoyamos este Gobierno se nos queda cara de bobos…
Acabo con una reflexión extraída del blog Una cierta mirada (antes Visión Nocturna, antes Mirando al foro…):
“Debe haber todavía muchas personas que no se han dado cuenta de que el sistema capitalista no es un modelo que tenga entre sus principios y objetivos servir de referente en el campo de la ética”.
En un país donde es habitual que no se llame a las cosas por su nombre, resulta oportuna la respuesta que, según cuenta El Plural, le dio a la presidenta de Madrid el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, después de que Esperanza Aguirre lo telefoneara para pedirle disculpas tras acusarlo de pinchar los teléfonos de algunos miembros del PP.
Según parece, esta fue la conversación entre Rubalcaba y Aguirre:
Aguirre: “Alfredo, quiero pedirte disculpas. De verdad que no quería decir eso ni mencionarte en este asunto”.
Rubalcaba: “Mira, Esperanza, me tenéis ya hasta las pelotas. ¿Qué es eso de que “escuchas, haberlas haylas”? Déjate de coñas. Pues claro que las hay, las que autorizó el juez y las que habían hecho el tal Peña y compañía. Las conversaciones publicadas estaban en la denuncia original, y las gordas, gordas de verdad no se han filtrado. Así que ya está bien, joder, que lleváis todo el puto verano mintiendo y calumniando”.
Aguirre: “Venga, Alfredo, no te pongas así. Ya me conoces y sabes que no iba contra ti. Nosotros también tenemos que defendernos…”.
Como le sucede al ministro del Interior, muchos populares –y esos compañeros que critican a ZP sólo después de perder los cargos para los que él mismo los nombró, lo merecieran o no–, me tienen ya hasta las pelotas con sus comentarios…
El gran problema con que se enfrenta el Gobierno no es otro que su minoría parlamentaria, que le hace depender de otros partidos para aprobar los Presupuestos Generales del Estado, que si siempre marcan la política económica son aún más importantes en época de crisis. Es decir, que la sensación de “improvisación” en materia económica se debe a la decisión de no firmar un pacto de legislatura y apostar por la “aritmética variable”, que obliga a negociar cada votación, lo que algunos celebraban en abril de 2008 mientras otros ya lo considerábamos un error…
Así, había quien afirmaba que acceder a La Moncloa sin más apoyo que el de los diputados socialistas permitiría a Zapatero ser un presidente “con más autonomía, con menos hipotecas”; por el contrario, otros ya discrepábamos el mismo día de la investidura:
“En cuanto a los análisis, algunas voces opinan que dicha soledad parlamentaria es beneficiosa. No lo creo así: si hemos pasado 4 años oyendo hablar de la soledad del PP, es difícil ofrecer cierta solvencia intelectual y pretender darle la vuelta al argumento”
Así las cosas, el PSOE parece reclamar que sus militantes defiendan los Presupuestos Generales del Estado, mientras yo me pregunto: ¿cuáles? ¿Los que presentó el domingo la vicepresidenta económica? ¿Los que apenas un día antes apuntaba en la SER Pepe Blanco, que incluían una “tasa verde”? ¿Los que parecía iban a modificar el trato a quienes operan con las SICAV y, de momento, no lo hacen, aunque seguramente al final sí lo hagan? ¿Los que se puedan aprobar con apoyo del PNV u otros grupos, que modificarán los que ahora se pretende se defiendan?
En mi caso, soy de antemano favorable a los PGE que se aprueben, aunque no sean exactamente los que hubiera querido aprobar el Gobierno socialista, sino los inicialmente pergeñados más lo que incorporen los grupos políticos que los apoyen, ante los que sin duda habrá que ceder… Pero, precisamente por eso, lo lógico será apoyar los PGE una vez aprobados, en su versión definitiva y no en la provisional, ya que resultará estúpido pasar unas semanas defendiendo una cosa para, en una pirueta que siempre supone una merma de credibilidad, pasar a defender otra distinta.
Esto ya ha sucedido hace apenas unas semanas, con los 420 € para los parados que agoten sus prestaciones: el Gobierno fijó una fecha inicial y luego decidió anticiparla –en mi opinión, para bien–, para contar con el apoyo parlamentario de otras fuerzas de izquierda, además de la extraparlamentaria de los sindicatos. El problema es que los mismos que defendían una fecha pasaron a defender la otra, lo cual es incomprensible para cualquiera que tenga un mínimo criterio, que somos casi todos los españoles…
Esto parece no ser tenido en cuenta por el Gobierno (o por el partido), cuando mucho mejor nos iría si el presidente y secretario general se dirigiera a la opinión pública y dijera algo parecido a esto:
“Aprobaremos los Presupuestos que podamos... El PSOE tiene una idea clara de lo que quiere, pero tendremos que ceder en algo. Quienes hablan de improvisación parecen olvidar que no tengo mayoría absoluta, porque así lo decidieron los españoles, y debo gobernar con apoyo de unos u otros: y según quién los apoye así serán los presupuestos... Hay quien desde la derecha económica ha afirmado que si no puedo marcar mi propia política económica debería convocar elecciones, pero un país que sufre una crisis tan grave como la actual se condenaría a sí mismo si en vez de intentar salir antes de la crisis tuviéramos que ir a las urnas. Por ello, gobernaré hasta 2012 como los españoles han querido, que es en minoría, y llegado ese momento se juzgará lo que haya hecho”.
Y es que el ciudadano medio, lo crean o no algunos dirigentes o asesores, quiere que se le digan las cosas a las claras, sin medias tintas. De hecho, si hace año y medio, en el discurso de investidura, el presidente Zapatero hubiera dejado claro que la crisis iba a ser profunda y mucha gente lo iba a pasar mal salvo que el Gobierno socialista pudiera llevar a cabo una política económica que lo evitase, dicho ciudadano medio se hubiera puesto de parte del presidente y le habría dado vía libre, al menos en lo que a la opinión pública se refiere, para llevar adelante el programa económico que él hubiese querido.
No se hizo así y ahora tendremos que defender –y hasta celebrar– los PGE que se aprueben, sean los que sean: adelante, pues…
Pedrojota Ramírez se la ha jugado, como es su costumbre, al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, esta vez a cuenta de la aparición pública de sus hijas, que le han acompañado en su viaje a Estados Unidos y quienes no pudieron resistir la tentación de conocer a la familia Obama.
Pedrojota, sabedor de que el secretario general del PSOE intenta mantener separada su esfera pública y privada, lo cual incluye reclamar intimidad para la imagen de sus hijas menores de edad, ha aprovechado la difusión de una fotografía tomada por el fotógrafo oficial del Departamento de Estado estadounidense en la que aparecen ambos presidentes (Omaba y Zapatero), sus esposas (Michelle y Sonsoles) y las hijas de la pareja española (Alba y Laura).
En realidad a Pedrojota tampoco se le puede reprochar mucho, salvo tener el colmillo retorcido, toda vez que si Zapatero hubiera querido que la fotografía no se hubiese difundido lo que debía haber hecho era no llevar a sus hijas consigo, pues no se trata de una foto tomada de forma subrepticia, sino la imagen de un instante oficial, ya que en Estados Unidos cualquier acto de su presidente es oficial.
Tampoco Zapatero debería estar muy preocupado, porque la imagen que se muestra no deja de ser la de unos padres con sus hijas preadolescentes y éstas no aparecen retratadas en una postura o con un comportamiento que tenga algo de malo.
Lo que sí debería hacerle reflexionar al presidente es si algunos periodistas a los que parece proteger en demasía –la primera entrevista concedida en La Moncloa fue precisamente a Pedrojota– merecen ese trato preferente que suele concederles.
POSDATA: Aunque ya digo que no tiene nada de particular, no publico en el blog la portada de la edición de El Mundo de hoy por respeto a la conocida decisión del secretario general del PSOE de proteger el anonimato de su familia. Los morbosos disponen de la portada en la edición digital del diario.
La deriva que ha tomado EL PAÍS durante las últimas semanas, en una decisión de su dirección empresarial que difícilmente le reporte algún beneficio al antaño diario independiente de la mañana, viene a demostrar que no todo el mundo sirve para todo…
Es el caso de Juan Luis Cebrián, probablemente el director de periódico más brillante de nuestra democracia, que ha devenido en mal ejecutivo de la comunicación en cuanto le ha tocado ponerse al frente del grupo PRISA.
Es el caso de Javier Moreno, físico que un día decidió matricularse en el Master de Periodismo de EL PAÍS y que, logrado el título, se recicló al oficio y acabó dirigiendo –cuentan que por amistad con un relevante miembro de la empresa editora– el que hasta ahora había sido periódico de cabecera de la izquierda, quien ha demostrado saber poco más que escribir al dictado de quien le paga.
Así, Cebrián y Moreno han afrontado la decisión del Gobierno socialista de liberalizar el mercado de la televisión de pago del peor modo posible:
-el primero, en vez de limitarse a defender su negocio en solitario o sentarse a negociar con MEDIAPRO para intentar constituir un gigante de la comunicación, decidió jugarse el prestigio de su grupo ante sus potenciales lectores, oyentes o televidentes, dando la orden de cargar contra el presidente del Gobierno de forma exagerada e injusta
-el segundo, se convirtió al pedrojotismo desde su despacho de director y se lanzó a cumplir las órdenes de sus superiores, modificando una línea editorial que, con sus más y sus menos, se había mantenido inviolable durante más de 30 años
Los dos tristes protagonistas de esta errónea estrategia empresarial y periodística pueden creer que gracias a ellos PRISA ha demostrado fortaleza ante el Gobierno socialista, cuando en realidad sólo han arruinado sus respectivas carreras profesionales, pues el fracaso a medio plazo a que el grupo está abocado acabará costándoles sus respectivos puestos…
Dicha situación da cierta pena en el caso de Juan Luis Cebrián, en quien sin duda se ha confirmado el principio de Peter:
“En una jerarquía, todo empleado tiende a ascender hasta su nivel de incompetencia”
Menos lástima provoca el caso del arribista Moreno, en cuyo caso lo que se confirma es el nuevo principio de Peter:
"Un humano competente es reacio a aceptar un puesto para el que es incompetente, sin embargo una persona incompetente intentará ascender a toda costa”
Como resumen, mucho de lo que le sucede a EL PAÍS podría definirse con una tercera máxima, bastante más simple, que se me acaba de ocurrir:
“Polanco sólo hay uno”