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ME SABE MAL, el blog de @Franesco

HONDURAS: OBAMA, CON LA DEMOCRACIA

HONDURAS: OBAMA, CON LA DEMOCRACIA

El golpe de Estado que los militares han dado esta mañana en Honduras cuenta con la desaprobación expresa del presidente estadounidense, Barack Obama, quien ha afirmado: “Igual que la Organización de Estados Americanos hizo el viernes, llamo a los actores políticos y sociales en Honduras a que respeten las normas democráticas, la ley y los principios de la Carta Democrática Interamericana”. “Cualquier tensión y disputa existente debe ser resuelta a través del diálogo”, ha añadido Obama.

 

Si alguien quiere intentar comprender, fuera de bromas, lo que sucede en Honduras y la importancia de que Estados Unidos no apoye el golpe, puede leer completa la entrevista que El País publicaba en su edición de hoy con el ahora detenido presidente Miguel Zelaya.

 

Por cierto: las preguntas del entrevistador, un tal Pablo Ordaz, resultan tan impertinentes y alineadas con la reacción que más parecen las de un espía al servicio del golpe de Estado posterior que las de un periodista independiente, por lo que apuntaremos su nombre…

 

Estas son algunas frases clarificadoras de la citada entrevista:

 

El País. ¿Y controla al Ejército?

Miguel Zelaya. En este momento sí... Lo tengo... mientras no dé órdenes que afecten a los ricos.

 

[…]

 

El País. Un 10% de los hondureños trabaja en EE UU, ¿no se pueden ver perjudicados por su alineación con la izquierda?

Miguel Zelaya. No creo. Porque la relación con EE UU es muy buena. Y Barack Obama, además, es hijo de un emigrante, es sensible al tema.

 

El País. ¿Qué papel ha jugado EE UU en la intentona de golpe?

Miguel Zelaya. Pues mire, hay que ser justos. Aquí estaba todo listo para dar un golpe y si la Embajada de EE UU lo hubiera aprobado, hubieran dado el golpe. Pero la Embajada de EE UU no aprobó el golpe. Y fíjese lo que le voy a decir: si ahora mismo estoy aquí sentado, en la Casa Presidencial, hablando con usted, es gracias a Estados Unidos.

 

El País. Explique eso, presidente...

Miguel Zelaya. Esta madrugada pasada [del viernes], a la una o las dos, el Congreso estaba pasando un decreto para inhabilitarme y las Fuerzas Armadas estaban reunidas. Pero hubo llamadas -no le puedo referir exactamente de qué personas, de dónde a dónde-, y esas llamadas desarticularon el golpe.

 

El País. Lo puede explicar un poquito más...

Miguel Zelaya. Sí. Todo estaba listo para el golpe y empezaron a llegar llamadas de fuera del país, de la OEA, del Alba, de Centroamérica, de todo el Caribe...

 

El País. Y de Estados Unidos...

Miguel Zelaya. Sí, y fue una llamada clave. EE UU se puso muy claramente de parte del Gobierno, no de los golpistas.

 

El País. ¿Temió perder algo más que el poder?

Miguel Zelaya. Sí, la verdad es que sí. Se me avisó de que a las tres de la mañana me iban a venir a capturar, me iban a sacar de aquí amarrado y Dios sabe qué iban a hacer conmigo. Yo di la alerta y mil o dos mil partidarios rodearon la casa presidencial. Para poder capturarme hubieran tenido que hacer una masacre, porque de todo Honduras vino gente. Mi guardia personal estaba también en alerta. Les hubiera costado hacerme algo. Y, si lo hubieran logrado, el pueblo ya estaba con una estrategia para responder.

 

 

POSDATA: La cosa se está poniendo muy fea en el orden internacional. En menos de una semana llevamos un “pucherazo” en Irán y un golpe de Estado en Honduras. Mientras confiamos en que no suceda nada tan grave cerca de nuestras fronteras, cabría exigir de la Unión Europea, de la que nuestro presidente Zapatero estará al frente dentro de apenas seis meses, que actúe de forma contundente ante las organizaciones oficiales, caso de la ONU.

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1 comentario

Javier -

Lamentablemente, como bien dices, tenemos los ejemplos de Irán y Honduras como modelos de empeoramiento del orden internacional.

En ambos, y siempre en la mayoría de otros muchos casos, el pueblo es mantenido a raya, sólo para participar a votar o para hacer correr su sangre. ¿Y para qué? Para que sean peones del enorme tablero de ajedrez donde las facciones de las clases dirigentes dirimen su sucio juego, a la única búsqueda de poder. No importa si es populista o reaccionario.

Zelaya, en este caso (y se puede perfectamente sustituir su nombre por el de muchos otros, véase Chávez), usa al pueblo para ganar más poder. El Congreso, el Ejército y la Justicia lo deponen "en nombre de la democracia". Ambos actúan en nombre de la democracia, pero la verdad no es tal, es más simple: cada uno quiere consolidar su poder sobre el otro.

"mientras no dé órdenes que afecten a los ricos", recoges, y hay que pensar si los ricos ocupan los escaños del Congreso hondureño y de la Judicatura...

¡Quién diría que dejamos atrás los regímenes liberales del XIX, parece que vuelven o que no se fueron!

Saludos!
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