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ME SABE MAL, el blog de @Franesco

ENAJENACIÓN Y NEGLIGENCIA

ENAJENACIÓN Y NEGLIGENCIA

La localidad almeriense de El Ejido vivió ayer un trágico suceso que quizás pueda malinterpretarse aunque, en realidad, sólo parece tener como culpables a unos trabajadores sanitarios concretos que hicieron una manifiesta e irresponsable dejación de funciones.

 

El caso comienza así: sobre las tres de la madrugada, el ciudadano malí de 25 años K. K. fue conducido por unos amigos hasta el Hospital de Poniente, debido a que se encontraba trastornado y presentaba un cuadro de enajenación que incluía múltiples alucinaciones. Quien lo atendió no concedió excesiva importancia a la enfermedad mental —transitoria o crónica— del joven, o debía tener mucha prisa, o simplemente se quitó el problema de encima... Sea como fuere, despachó al enfermo apenas dos horas después, en torno a las cinco de la mañana.

 

Qué cuadro clínico no estaría sufriendo el muchacho y qué floja debió ser la medicación que le suministraron —si es que le suministraron algo y no le extendieron una receta para que él mismo se dirigiese hacia la Farmacia de turno— que menos de cuatro horas después de haber recibido el alta médico sucedieron los siguientes acontecimientos: el malí se encontró en el denominado Camino de Pampanico con otros dos compatriotas, uno de los cuales conducía una bicicleta. Bicicleta que el joven K. K. reclamó para sí, quizás porque su mente le decía que, siendo suya, se la habían robado, o por cualquier otra explicación paranoica. Como no se la entregaron, cogió un palo y le asestó un golpe en la cabeza al otro muchacho, cuyas iniciales eran J. L. y que hasta entonces tenía 26 años... Allí murió, a causa de semejante impacto en su cabeza. Pero K. K. no se detuvo, porque lo suyo no era cuestión relacionada con la falta de trabajo, ni con su hipotética escasa integración en España... Tampoco en su caso servía la tópica —y casi siempre falsa— explicación acerca de los problemas que traen los inmigrantes, sino que todo era producto de su enfermedad... Así que continuó su camino y la emprendió a golpes con quienes, tras ver los hechos anteriores, le increpaban para que se detuviese. Como iba hecho una fiera, tuvo tiempo de arremeter contra varios vehículos y romper las lunas de al menos un camión y cinco coches... Pero siguió adelante, hasta llegar a una cooperativa agrícola, donde agredió a la encargada y al gerente, quien se salvó de una fractura craneal y acaso de la muerte, pero no de la fractura de uno de sus brazos, con el que se protegió la cabeza...

 

En resumen, que antes de que lo detuviese la Policía Nacional, K. K. mató a una persona e hirió a otras siete, las más de ellas de forma leve...

 

Y todo porque a nadie se le ocurrió, en el ejercicio de su responsabilidad, suministrarle al citado K. K. el suficiente neuroléptico, tipo Haloperidol o similares, que además de tranquilizarlo lo hubiese frenado, ingresarlo de urgencia y, acaso, derivarlo a un centro médico especializado para enfermos mentales, que sin duda es lo que era el tal K. K. en aquellos momentos.

 

Veremos en qué queda la investigación, si la hay, que puede haberla: no sólo porque ha habido un muerto, J. L., el citado compatriota malí de K. K. cuya familia apenas podrá hacer nada por esclarecer los hechos; sino porque alguno de los heridos querrá saber si él resultó herido por la negligencia del cuadro médico que dejó marchar de madrugada a una bomba andante en potencia.

 

P.D.: La imagen corresponde a la estructura química del Haloperidol

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2 comentarios

Franesco -

XIABRE: He leído tu post y, en efecto, todo parece surgir de cuando se consideró inhumano tener encerrados a la gente con problemas mentales. Pero no se ha sustituido por otras medidas efectivas para enfermos y quienes padecen sus ataques, con lo cual en vez de solucionar el problema se ha causado otro mayor.

xiabre -

Que miedito! He escrito yo sobre el problema de las enfermedades mentales hace unas semanas y es que hay una desatención enorme, nadie sabe que hacer cuando se presenta un trastorno, ingresarlo en un hospital convencional suele ser "muy temporal" e insuficiente ya que requieren unas atenciones diferentes..el mal del alma no necesita bisturí, pero quizá necesite una buena cirugía la sanidad que debe ocuparse de estos temas adecuadamente, no poniendo tiritas en una fractura.
http://montexiabre.wordpress.com/2008/12/20/%C2%A1una-de-litio-por-favor/
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