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LA SANIDAD DE MADRID MATA A UN BEBÉ SANO

Resulta espeluznante el caso de la muerte por negligencia médica reconocida del bebé de la anteriormente fallecida Dalilah Mimuni, quizás víctima de otra negligencia médica...

 

Y resulta espeluznante no sólo porque conturben tanto la muerte del pequeño Rayan –al que le administraron alimento por vena, en vez de por la “naricilla”, según ha explicado el gerente del hospital Gregorio Marañón– como el imaginable dolor que debe de sufrir el padre de la criatura y el resto de su familia, que también, sino porque estoy seguro de que la dirección del hospital se ha responsabilizado por lo ocurrido sólo porque los medios de comunicación estaban pendientes de la evolución de este bebé.

 

Y es que no tengo ninguna duda de que en casos similares que hayan podido suceder en los últimos años en la Sanidad de Madrid –tampoco tengo duda de que se habrá dado más de un caso– y en los que la prensa no haya estado pendiente, la respuesta de los médicos a las familias afectadas sería de este tipo: “Su pequeño no ha sido capaz de salir adelante, algo común en los niños prematuros. Lo lamentamos, pero así es la vida”.

 

Esta vez no ha sido el caso, porque el hospital daba cuenta a la prensa cada semana del estado del bebé y no hubiese resultado creíble responder “murió anteayer, de forma natural” cuando los periodistas hubieran preguntado hoy lunes, como cada semana, por la evolución de Rayan, a quien pretendían fotografiar en cuanto fuera posible.

 

Desde luego, la aparente explicación de la causa de la muerte, que ofrece El País, pone los pelos de punta a cualquiera obligado a internar a un familiar en el Gregorio Marañón:

 

“La enfermera que cometió el error procedía de otro departamento y era el primer día que trabajaba en la UCI infantil del centro, según han revelado fuentes hospitalarias a EL PAÍS. La destinaron a la unidad para que fuera aprendiendo. Un auxiliar la supervisaba, pero se ausentó y en esos momentos fue cuando la enfermera habría confundido la vía de administración de la alimentación”.

 

La explicación sobre los motivos de que un responsable (“la destinaron…”, ¿quién?) pueda ordenar que otro se dedique a experimentar sus conocimientos (queda claro que escasos) en una Unidad de Cuidados Intensivos no está, todavía, clara:

 

“Fuentes del hospital ya han denunciado que la negligencia es consecuencia de la falta de personal y planificación del centro. Añaden además que no se puede asignar a personal sin experiencia a hacer prácticas en un área tan crucial como la UCI”.

 

Sólo espero, por supuesto, que quienes ahora hablan de “falta de personal y planificación del centro” puedan aportarnos los escritos con sus denuncias internas al respecto, porque aún sería peor que actuaciones de este tipo se sucedan en nuestros hospitales sin que quienes realizaron el juramento hipocrático se hayan quejado, como es su obligación.

 

Si a la Sanidad madrileña le faltaba algo para que sus potenciales usuarios dejaran de confiar en ella, este “terrorífico” asunto es la gota que colma el vaso...

POSDATA SOBRE LA SANIDAD MADRILEÑA: En lo que suena a “terrorífica” profecía y en realidad sólo es conocimiento de la situación, el secretario general del PSM, Tomás Gómez, hablaba sobre el “caos” de la Sanidad madrileña la mañana en que el pequeño Rayan padecía dicho caos… Actualizo el post con el vídeo con sus palabras.

POSDATA SOBRE EL CÓDIGO PENAL (art. 142, literal):

 

“1. El que por imprudencia grave causare la muerte de otro, será castigado, como reo de homicidio imprudente, con la pena de prisión de uno a cuatro años.

 

2. Cuando el homicidio imprudente sea cometido utilizando un vehículo a motor, un ciclomotor o un arma de fuego, se impondrá asimismo, y respectivamente, la pena de privación del derecho a conducir vehículos a motor y ciclomotores o la privación del derecho a la tenencia y porte de armas, de uno a seis años.

 

3. Cuando el homicidio fuere cometido por imprudencia profesional se impondrá además la pena de inhabilitación especial para el ejercicio de la profesión, oficio o cargo por un período de tres a seis años”.

13/07/2009 16:32. Franesco #. Me sabe mal

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