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ME SABE MAL, el blog de @Franesco

MINISTROS CAMUFLADOS

MINISTROS CAMUFLADOS

El Centro de Investigaciones Sociológicas ha avanzado los datos de su Barómetro de enero, que, más allá de la polémica por las presuntas (y aparentemente inexistentes) filtraciones, destaca por deparar unos interesantes resultados en su tabulación por recuerdo de voto, sobre todo en lo que atañe a la relación entre las opiniones de quienes optaron por el PSOE en las pasadas elecciones y el conjunto de votantes.

 

Antes de pasar a las interpretaciones, hay que precisar que hasta tres ministros (Chacón, De la Vega y Rubalcaba) superan en valoración al presidente del Gobierno, algo nada extraño porque los demás líderes de los distintos partidos también son superados, quizás porque los encuestados son más críticos con quienes dirigen las formaciones.

 

Para facilitar la reflexión en torno a los datos, he pergeñado cuatro tablas:

 

1. Para los votantes del PSOE: Hay tres ministros “estrella” (De la Vega, Chacón y Rubalcaba) y dos claramente “estrelladas” (Álvarez y Corredor), además de varios ministros que se encuentran en la cola pese a haber disfrutado de protagonismo, o quizás por ello (Bermejo y los problemas de la Justicia; Cabrera y la asignatura de Educación para la Ciudadanía; y, lo que es más preocupante, los dos responsables del equipo económico: Sebastián y Solbes).

 

2. Para todos los votantes: Chacón supera con mucho al resto del gabinete en cuanto a su aprobación ciudadana. De hecho, con Álvarez, quien parece sentenciada por la opinión pública, abre una brecha de hasta dos puntos...

 

3. Diferencias entre los votantes del PSOE y el conjunto: El presidente arrasa, ya que suma 1,74 puntos más entre sus votantes, lo cual indica que sigue gozando de su apoyo. Esto es, lo más importante, porque casi nadie que ostente el poder lo pierde salvo que le abandonen los suyos: ¿que los votantes de otros partidos odian a Zapatero? Él seguirá al frente del Gobierno... Por contra, destaca el caso de Chacón, que apenas mejora en la visión que de ella tienen los votantes socialistas respecto de lo que piensa el conjunto de la ciudadanía: ello significa que se ha ganado el respeto de quien no la vota, algo que está muy bien en lo personal, aunque no sirve para ganar elecciones...

 

Quien sí debe agradecer lo que es a sus votantes es Fernández Bermejo, quien cuenta con el aprecio de los socialistas (¿por cuánto tiempo?); algo que también sucede con Solbes y Sebastián, lo cual indica la divergencia entre lo que opina el votante socialista y quien elige otras opciones respecto de la política económica del Gobierno...

 

En cuanto a la ministra Cabrera, ni fu ni fa: lo mismo ve en ella un socialista que cualquier otro paisano.

 

4. Conocimiento de los ministros por parte de sus votantes: En este punto me extenderé algo más, porque algo falla en la acción política del Gobierno cuando casi cinco años después de empezar a formar parte del mismo hay ministras como Elena Espinosa a quien no es capaz de valorar ni el 27% de los votantes socialistas (¡uno de cada cuatro!), o como Elena Salgado, a quien sólo puede valorar el 34% (¡uno de cada tres!)...

 

Aunque lo importante no es que te conozcan, sino por qué te conozcan, y además son de los más novatos en el cargo, el trío Corredor-Molina-Garmendia debiera preguntarse por qué sólo uno de cada cinco de sus votantes sabría decir a qué se dedican: espero que no se trate del intento por no significarse mucho de cara a poder regresar poco identificados el día en que dejen el cargo y regresen a sus actividades privadas. El caso de la ministra de Vivienda tiene, si cabe, más relevancia si consideramos que hay quien cree que pudiera ser la candidata socialista a la alcaldía de Madrid... Aunque imagino que, tras la lectura de los datos, esa opción está, en buena lógica, descartada.

 

Que la notoriedad no lo es todo lo demuestran dos ejemplos: Magdalena Álvarez, que siendo la séptima conocida por los votantes socialistas es la decimoctava y última en sus preferencias; y Pedro Solbes, tercero más conocido y que desciende diez puestos en valoración de su propio electorado.

 

El vicepresidente económico parece quemado, aunque un problema para el presidente Zapatero es que quien se señala como su hipotético sustituto, Miguel Sebastián, no es bien valorado (decimocuarto sobre dieciocho) por unos votantes suyos que, además, apenas sí lo conocen (uno de cada tres). Aunque quizás sea eso lo que motiva que su aportación personal (+1,35 respecto del conjunto del cuerpo electoral) sea importante: esperemos que en el futuro no se hable de él tanto como durante su incursión en la política madrileña...

1 comentario

Bomarzo -

Buen análisis. Interesante en general. Es bueno que se siga confiando en ZP en el seno de su partido.