ALTURA DE MIRAS

Muchos de los análisis que he leído sobre el resultado de las elecciones vascas y su posible traducción en un futuro Gobierno de Vitoria parecen no tener presente que lo que se vive en Euskadi es algo muy diferente a lo que conocemos en el resto de España.
Afortunadamente, quien sí sabe donde está es quien presidirá dicha Comunidad Autónoma, Patxi López, que esta mañana ha lanzado un aviso a los navegantes del PNV, que ya habían amenazado con complicar la de por sí difícil convivencia en el País Vasco:
“Les pediría un poco más de talante democrático. Todos los partidos queremos ser partidos de gobierno. Para eso existimos: para llevar adelante nuestros programas, pero también tenemos que saber estar en la oposición. Ahí es cuando se demuestra la grandeza, la altura de miras y el sentido de país de un partido político. Y si el PNV pasa a la oposición no pasa absolutamente nada, porque el PNV es un partido más. No es otra cosa. Y esto tienen que empezar a asumirlo, desde ya... Por lo tanto, no acepto ninguna amenaza... de otro partido, porque el país no es suyo y las cosas, con toda tranquilidad y normalidad, se pueden hacer de otra manera, y hacerlas mejor”.
Todos los españoles deben tener claro que Patxi López, apoyado por el PP en lo que necesite y al ritmo que estime conveniente, tiene cuatro años para tratar de desmontar un sistema, lo más parecido a un régimen, que para pervivir se ha servido de la existencia de las acciones terroristas de otros. Porque lo que sucede en el País Vasco nunca quedó tan bien expresado como con aquella frase de Xavier Arzalluz, de la que no se atribuye su autoría, pero que sí reconoció haber pronunciado (“No es mía: cuando la usé lo hice refiriéndome a HB, no a ETA”): “Unos sacuden el árbol y otros recogemos las nueces”.
De este modo, si para no ofrecer una sensación de frentismo antinacionalista es necesario que el PSE-PSOE gobierne en solitario, gobernará en solitario; pero si se cree conveniente, por la estabilidad institucional o por compartir los riesgos —que en Euskadi significa que puedan matarte, no que puedas perder unas elecciones—, integrar en el Gobierno a algún miembro del PP o, mejor aún, a algún “independiente” que represente al PP, se hará según la coyuntura lo permita.
Porque es probable que como ha sucedido en Galicia, pero por motivos muy distintos —que los 100.000 abertzales que han votado por unas formaciones ilegalizadas acaben sumándose a una lista tenida por democrática—, este gobierno “constitucionalista” no pase de los cuatro años, un corto período en el que hay que intentar transformar al menos tres de los pilares que, quizás por este orden, han contribuido a eternizar la situación de excepcionalidad del País Vasco:
1. Ertzaintza
2. Euskal Telebista
3. Consejería de Educación
En un post previo hablaba de cómo iba a entrar en juego “la alta política” y la necesidad de que “los principales líderes”, y en especial Zapatero y Rajoy, supieran estar “a la altura de las circunstancias en un escenario complicado”, porque desalojar al PNV del gobierno vasco tendrá repercusiones en la estabilidad del gobierno español.
Así, será la altura de miras, suceda lo que suceda a nivel nacional —hipotético procesamiento de miembros del PP incluido—, la que permita que en Euskadi se haga lo que hay que hacer, porque ya estaría bien que el Gobierno socialista de España pudiera correr peligro por intentar solucionar tantas anomalías vascas.
Una altura de miras que exige la participación activa de la Jefatura del Estado.




